Entre lo ético y la apariencia

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Frank Espino

“Pocos hombres tienen fuerza de carácter suficiente para alegrarse del éxito de un amigo sin sentir envidia” Esquilo

Dr. Frank Espino 

Cada día me sorprende el comportamiento ético en algunas disciplinas, sobre todo las que tienen que servir a los humanos directamente. Nuestras aulas universitarias van a tener que hacerse una catarsis y ver en realidad si los conocimientos neutraliza la atención hacia las personas, simplemente estamos creando profesionales que a quienes no les importa ni el dolor ajeno ni les preocupa la resolución de problemas de quienes van en busca de soluciones.

Los estamos viendo en todas las áreas. Pero sobre todo en los que tienen que brindar algún servicio. No es extraño que si necesitamos de alguna diligencia pública, los empleados se creen que nos están haciendo un favor, o en el peor de los casos les estamos creándoles problemas de ocupación.

Nosotros como médicos no escapamos a esta situación. Muchos de los nóveles en medicina entienden que el estudio de la carrera es para nutrirse económicamente y que no es para dar servicios.

Si! Somos de servicios las 24 horas del día! ¡Quiera usted o no!!

Es una profesión donde la vida cuenta, donde van donde nosotros no por simple caprichos, sino por necesidades que esperan una solución de nuestra parte o por lo menos que su sufrimiento sea atenuado.

En otro orden de ideas, las autoridades de seguridad policial, militar, y la justicia que deben cuidar de nuestras vidas, son en ocasiones las que menos nos respetan, aunque existan leyes para su comportamiento, da pánico cuando estamos frente a ellas.

Si es de la movilización vehicular ya no hay respeto por nada. La velocidad e imprudencia es lo que impera. No crea que son solos los que no tienen formación académica, ¡No! Son muchos con títulos académicos y hasta maestrías, irrespetuosos y con velocidades imprudentes.

Cuando vaya a hacer un negocio. Dude de todo. Pues han vándalos en todos los estratos los cuales solo les importa lo económico sin pensar que daño le puedan provocar a tu persona a tu propiedad o tu familia.

Estamos en una era que no sabemos quién nos dice la verdad. Se perdió la confianza. Y hasta la fe.

Los profesores desconfían de sus estudiantes. Los estudiantes no respetan a sus profesores.

Muchos padres no tienen control de sus hijos. Muchos hijos no saben ni les interesa en que trabaja sus padres (si es que trabajan).

Estamos viviendo en una burbuja que en su mayoría solo nos preocupa el día a día. El futuro para muchos no existe. Lo que importa es lucir un nivel social y económico que de los cuales se carece, donde solo quieren compensar con su apariencia en el vestir, en la apariencia banal, donde es más atractivo mentalmente que los vean con buenos tenis, cuando en realidad nunca han leído y buen libro, ni han disfrutado de deleite cultural o musical y solo y únicamente quieren impresionar con un vestuario, un vehículo que no puede pagar, un apartamento o casa que no puede mantener, un colegio para sus hijos que no les alcanza para educar.

Así nunca se superará el atraso mental de ningún humano, que solo vive para mostrar, y no vive para superarse.

El autor es médico, escritor y profesor universitario

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