El Acta de 1863 para restaurar la Independencia

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Lincoln López, por Mercader.

Lincoln López

Luego del “Grito de Capotillo” con el cual los patriotas dominicanos  iniciaron las acciones bélicas con amplio respaldo popular para restaurar la Independencia proclamada en 1844 y, perdida a causa de la anexión a España, en esta ciudad de Santiago de los Caballeros, ocurrieron dos hechos históricos importantes durante el mes de septiembre:

El primero de ellos, tuvo lugar el día 6, cuando el general Gaspar Polanco y su ejército rodearon la importante Fortaleza San Luis y tomó la decisión de incendiar parte de la ciudad, logrando desalojar las fuerzas imperiales. El segundo, fechado el día 14, se instaló el Primer Gobierno Restaurador. Pero, previamente se había redactado, aprobado y firmado el Acta de Independencia (“que debió haber sido el Acta de la Restauración de la República”, según Juan Bosch) por personalidades de nuestra vida pública.

A continuación transcribo algunos de los nombres de los firmantes del Acta, según lo certificó Francisco Dubreil,  Oficial Mayor de la Comisión de  Relaciones Exteriores:  “Benigno F. de Rojas, Gaspar Polanco, José A. Salcedo, Benito Monción, Manuel Rodríguez, Pedro A. Pimentel, Gregorio Luperón, Genaro Perpiñán, Pedro Francisco Bonó, Máximo Grullón, J. Belisario Curiel, Estevan Almánzar, Ulises F. Espaillat, Cirilo Castellanos, Juan A. Vila, F. A. Bordas, Manuel Ponce de León,  Dionisio Troncoso, Presbítero Miguel Quezada¨…y muchas personas más.

La primera parte de dicha ¨Acta de Independencia de 1863¨, dice:

“ACTA DE INDEPENDENCIA. Nosotros los habitantes de la isla de Santo Domingo, manifestamos por medio de la presente Acta de Independencia, ante Dios, al mundo entero, y al trono de España, los justos y los legales motivos que nos han obligado a tomar las armas para restaurar la República Dominicana y reconquistar nuestra libertad, el primero, el más precioso de los derechos con que el hombre fue favorecido por el Supremo Hacedor del Universo, justificando así nuestra conducta arreglada y nuestro imprescindible obrar, toda vez que otros medios suaves y persuasivos, uno de ellos muy elocuente, nuestro descontento, empleados oportunamente no han sido bastantes para persuadir al trono de Castilla: que nuestra anexión a la corona no fue la obra de nuestra espontánea voluntad, sino el querer fementido del general Pedro Santana y sus secuaces, quienes en la desesperación de su indefectible caída del poder, tomaron el desesperado partido de entregar la República, obra de grandes y cruentos sacrificios, bajo el pretexto de anexión al poder de la España, permitiendo que descendiese el pabellón cruzado, enarbolado a costa de sangre del pueblo dominicano y con mil patíbulos de triste recuerdo”. (…).

Este valioso documento completo y su contexto histórico, debiera estar en las manos de nuestros estudiantes, para contribuir con el fortalecimiento de su conciencia dominicana.

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