ERNESTO SÁBATO UN ESCRITOR MARCADO POR SU FORMACIÓN CIENTÍFICA

Ingrid González de Rodríguez

En 1984, el escritor argentino Ernesto Sábato se convirtió en el ganador del Premio Cervantes, el más importante que otorga España en el ámbito literario y uno de los más prestigiosos de las letras en lengua española. En el caso de Sábato, el  galardón tuvo doble repercusión: primero, significó un reconocimiento al valor de su obra de creación literaria; segundo: fue una exaltación a su actitud comprometida con el pueblo argentino durante los años de la funesta dictadura militar que tanto dolor y muerte causó en su patria.   Sábato, como presidente del comité de derechos humanos de Argentina se reveló como un escritor comprometido nunca aislado por el muro de los libros y el éxito. Su posición  fue combatir  el régimen militar.  Por lo cual fue nombrado en 1983 presidente de la comisión de derechos humanos, creada por desición del presidente, en ese momento de la República Argentina Raúl Alfonsín.

Su narrativa se mueve en un plano metafísico que apunta a los dolorosos dilemas de la condición humana: soledad, muerte, búsqueda de lo absoluto, sentido o sin sentido de la existencia. Temas que están encarnados en hombres y mujeres que padecen esa realidad compleja.  Su visión del mundo coloca al ser humano en la dualidad y la complejidad. Sus personajes experimentan aislamiento y soledad y en medio de la cotidianidad enfrentan la angustia. Por estas líneas desarrolla Sábato su original personalidad literaria en la que confluyen el artista y el científico. La ansiedad por el encuentro metafísico de lo absoluto se revela en su narrativa que busca obsesivamente respuestas a las incógnitas de la vida. El existencialismo y las corrientes de pensamiento del siglo XX marcan su obra. Los protagonistas de sus novelas caen en el vacío del abismo desesperanzado, sin embargo, en ellos se enciende una llama de luz, dada por el impulso personal y la libertad de elección. Con esta idea el autor reivindica para la novela la única posibilidad de síntesis en un mundo fragmentado por una civilización racionalista y tecnocrática.  “Perteneciente a la generación intermedia o del cuarenta, a Ernesto Sábato nunca le interesó hacer una literatura de corte folclórico o nacionalista, sino universal metafísica, porque “si el mal metafísico atormenta a un europeo, a un argentino lo atormenta por partida doble”. Escritor de obsesiones, su mundo está rodeado de fantasmas, a los que intenta exorcizar con la escritura. En su libro de ensayos “El escritor y sus fantasmas (1963) se pueden encontrar buena parte de sus reflexiones sobre su forma de ver el mundo y aclaraciones sobre sus novelas y los personajes que las pueblan. Escritores tan dispares como Camus y Greene, como Quasimodo y Piovene, como Gombrowicz y Nadeau han escrito con admiración de su obra.

Es autor de tres célebres novelas: El Túnel (1948), Sobre Héroes y Tumbas (1961) y Abaddón el Exterminador (1974)”.

EL TÚNEL

La fidelidad a una temática narrativa que apunta a una metafísica de la existencia se observa en la novela “El Túnel”. Una inquietante reflexión sobre la incomunicación y la soledad. Al momento de su publicación esta novela corta alcanzó trascendencia internacional. La obra transmite un mensaje: es una alerta acerca del sentimiento de angustia de la mujer y el hombre de hoy, inmersos en una crisis que es el resultado de los adelantos de la modernidad y la Ilustración. Exaltación de la razón, la ciencia, la máquina y el dinero. Para Sábato el desarrollo científico y tecnológico se ha convertido en un arma de doble filo. Se ha construido un mundo masificado, absurdo y deshumanizado. El personaje principal Juan Pablo Castel subraya con su actuación el estado patológico y enfermizo que le produce la incomunicación con María Iribarne su amante. Castel encarna a un inadaptado social, un enfermo solitario que vive amargado, de espaldas a los demás en una afanosa búsqueda de sí mismo (capítulos I y II). El capítulo III cuenta el origen de la historia de amor sobre la que se desarrolla la trama narrativa. El lector se adentra en la atmósfera en que Castel vio a María por primera vez. Su simbolismo es su reacción ante la ventana de un cuadro. La relación de Pablo y María está marcada por el encuentro y el desencuentro. La obra encarna la obsesión de Ernesto Sábato: la posibilidad de la comunicación a través del arte.

SOBRE HÉROES Y TUMBAS

“Sobre Héroes y Tumbas”. La novela trata sobre temas existenciales. Lo distinto es que

el autor presenta la historia argentina poniendo de manifiesto su preocupación por la identidad.  El núcleo central de la novela transcurre durante los últimos años del gobierno Peronista. La realidad histórica del presente se combina con la del pasado. Sale a la superficie la preocupación, ante el dilema del avance de la europeización y la aparición de un ciudadano que se afana en afianzar su condición de ser americano. Sábato mezcla la realidad histórica y la ficcional, el relato se modifica en el plano formal en dos niveles: el lingüístico y el estructural para dar paso a una novela lúcida que plantea la conexión de los problemas del pasado y su repercusión en el presente y el futuro.

ABADDÓN EL EXTERMINADOR

“Según el propósito de su autor “Abaddón” quiere ser una historia simbólica de la humanidad. Plantea la amenaza del fin de la humanidad en un Apocalipsis destructivo. La estructura de la obra, inserta a los personajes con el autor. Desfilan sus ideas sobre filosofía, política, arte y literatura.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *