No vale la pena improvisar una cooperativa de culpas en torno a las pérdidas de vidas humanas y cuantiosos daños materiales causados por las intempestivas lluvias del viernes, aunque sí cada cual debería darse golpes de pecho por lo que no se hizo o no se hace para evitar o prevenir ese tipo de desgracia.

El presidente Luis Abinader atribuye la baja inversión durante 30 años en la construcción o adecuación de un sistema de drenaje pluvial y sanitario a que ese tipo de obra queda bajo tierra, pero debería subrayarse que la canalización de estas aguas representa una iniciativa vital para el crecimiento económico, desarrollo social y salubridad.
Imposible hablar de economía emergente o resiliente sin que los gobiernos recojan los pasivos en ese tipo de inversión bajo tierra.

Convendría que en el Consejo Económico y Social se promueva un amplio consenso sobre la ejecución de un proyecto nacional de largo alcance referido a la construcción de drenajes pluviales y sanitarios a nivel nacional, con inversiones programadas durante más de un decenio.

Queda pendiente saber si ante emergencias climáticas como la acontecida el viernes, la Centro de Operaciones de Emergencias (COE) dispondría de tiempo siquiera para alertar a la población.