#CulturaViva: 60 Festival de Navidad y la confesión del Padre Hilario

Lincoln López, por Mercader.

Por Lincoln López.

El Orfeón de Santiago, considerada la principal agrupación coral del Cibao y de gran parte del país, ofreció en este mes de diciembre y como viene sucediendo de manera sistemática y mística durante 60 años, su  concierto llamado “Festival de Navidad”,  de los cuales, más de 20 años, el escenario ha sido la sala principal del Gran Teatro del Cibao.

Hace 60 años (1962) llegó a esta ciudad de Santiago cargado de los sueños del Concilio Vaticano II, un joven sacerdote ordenado en Roma: el Rev. Padre “de los pobres” César Hilario,  y de inmediato fundó una agrupación coral llamada: Orfeón de Santiago, debutando el 23 de diciembre de ese mismo año con su Festival de Navidad y la trilogía: el Orfeón, con Hilario como su primer director y el estreno de su composición folklórica: “Tun Tun de Navidad”.

De manera invariable durante 60 años ha presentado su Festival de Navidad, entre otras actividades artísticas. Este año el programa estuvo compuesto por 18 canciones, dividido en dos partes, desde la primera pieza titulada “Ave María” de Gounod hasta la última, “Noche de Paz” de Gruber, y entre ellas, otras clásicas como “Blanca Navidad” de Berlin, “Cascabel” de Poing, “Alabemos Todos”, folclore dominicano…

Pero, al iniciar la segunda parte, el Padre Hilario con su voz inconfundible confesó algo desconocido para la gran mayoría del público que colmó aquella noche las tres naves de la Catedral Metropolitana de Santiago: “Señores: me botaron del Gran Teatro”.  Como cada año, solicitaba una fecha ante la autoridad competente para ofrecer su “Festival”, pero luego de muchos inconvenientes y de un trato personal incorrecto, se le fijó un alquiler de RD$150,000.00 (Ciento cincuenta mil pesos), una manera burda de echarlo. Terminó diciendo: “Y de donde saco yo esos cuartos”. Así es: “ME BOTARON DEL GRAN TEATRO DEL CIBAO”.

Ciento cincuenta mil pesos! Una barbaridad contra la cultura.

Aquel músico oriundo de Moca junto con su sotana, trajo consigo el diploma del Instituto Santa Cecilia de la Santa Sede, como Máster en Música Sacra, Mención Cum Laude, concedido por el Gran Canciller de la Sagrada Congregación de Seminarios, siendo el primer dominicano en obtenerlo. Previamente había obtenido la Licenciatura en Composición Musical. Durante 60 años su formación académica, su talento, su vocación de servicio, han sido puestos al servicio del Pueblo Dominicano.

No merece el Orfeón y otros grupos artísticos sin fines de lucro, de una actitud de vulgar desprecio hacia los demás, de ineptitud y de exigencias excesivas desde una institución pública, dizque al servicio de la cultura.

La sociedad de Santiago deberá decidir entre “civilización o barbarie”.

Orfeón de Santiago

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