Dinero y regreso a la impunidad: único sustento a la reelección

Por MELVIN MAÑON.
Cuando Danilo Medina emprendió el camino de la segunda reelección estaba dispuesto a todo, desde masacrar la Constitución hasta vaciar los bancos para sobornar la República.

Luis Abinader se apresta a tramitar su primera reelección y no sabemos aún como le irá a él, pero cada día se parece más a quienes el sustituyó. Sin embargo, hay diferencias.

Danilo Medina tenía partido experimentado en gobierno y en fraude. Luis no tiene partido porque el PRM no califica como tal. Danilo Medina estaba rodeado de tipos, muchos malos, pocos buenos, pero con destrezas y experiencia. Luis está rodeado de boy scouts. Danilo, a pesar de todo eso fracasó. A Luis no sabemos como le irá, pero podemos imaginarlo.

Danilo Medina tenía control del gobierno, sabía lo que estaba pasando y consigo traía al PLD, que era entonces, una formidable maquinaria política que el mismo descuartizó después. Danilo se tragaba un tiburón sin eructar. A Luis le repugna hasta la idea.

Luis Abinader no ha tenido ni tiene control del gobierno, tampoco cuenta con la experiencia de Medina y ciertamente carece de la atención a los detalles, la minuciosidad del otro.

En su inagotable perversidad y en la profundidad de los abismos de su infinita escrupulosidad, Danilo Medina compraba gente individualmente y en lotes como el ganado, las tasaba el mismo y se aseguraba de recibir servicios y lealtades verificables.

Luis Abinader es mal tasador. No es una destreza que domine; se guía por tasaciones de terceros con lo cual ni tiene control de lo que compra ni puede manejar a los sobornados. Gastará más que Danilo Medina para comprar lo mismo.

Medina se vio obligado a confiar el proyecto reeleccionista a Gonzalo Castillo, una decisión desafortunada pero inevitable. El país estaba harto del PLD y enojado por el desprecio mostrado por Medina. Ahora, Luis Abinader que ya ha perdido mucho del glamour que antes tuvo cuando el cambio, se asomó en las Operaciones Coral, Antipulpo, Medusa y otras se enfrenta a otro tipo de enojo: el desatado por la convicción generalizada de que su gobierno es igual que los demás y que como la canción de Julio Iglesias: la vida sigue igual.

Macarrulla nunca fue investigado y renunció en lugar de haber sido despedido y/o investigado, Fulcar fue simplemente trasladado de un ministerio al otro y ahora el Ministro de la Vivienda se compra y se vende, el mismo y a precio vil, el antiguo canódromo en una transacción dolosa  de principio a fin. Y estos son apenas algunos de los tantos casos existentes para no hablar del MOPC, ONE, Alianzas, subsidios etc.

Danilo Medina añadía perversidad a su accionar. Luis solamente lo sazona con ineficiencias. Danilo ofrecía más de lo mismo, a Luis lo acompaña la indecisión y lo abandonó la esperanza. Su reelección no está basada en méritos, aunque pudo estarlo, sino que se sustenta en la condición ruinosa y podrida de Leonel y del PLD que Hipólito Mejía encarna sin pudor. Creen que será reelecto solamente porque los demás atragantan.

Luis no tiene nada que ofrecer que no sea dinero ni tiene nada que mostrar porque lo hecho con una mano en la Procuraduría lo desbaratan con los pies en el resto del gobierno.  El único sustento a su reelección es el dinero y el regreso a la impunidad encabezada por Hipólito Mejía; la disposición de su equipo de comprar a todos y pervertir aún más la política dominicana, pero, lo que él no sabe y acaso aprenderá es que hasta para ser delincuente y sinvergüenza hacen falta ciertos talentos que él no ha tenido, ni por cuna ni por educación. Si está dispuesto a aprenderlos de alguna rata, eso también lo dirá el futuro.

Fuente: ElMomento.Net

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