Los Mets de Nueva York volvieron a sacudir el invierno de las Grandes Ligas. Y esta vez lo hicieron con un movimiento que huele a presente, a urgencia competitiva y a ambición real. La organización neoyorquina adquirió al estelar lanzador derecho Freddy Peralta y al también pitcher Tobias Myers desde los Cerveceros de Milwaukee, a cambio de dos de sus mejores prospectos: Jett Williams (número 3 del sistema) y Brandon Sproat (número 5).
La verdad es que no es un cambio menor. Es una declaración.
Peralta, dominicano, cumplirá 30 años en junio y llega justo en su última temporada antes de la agencia libre. Llega, además, en uno de los mejores momentos de su carrera. En ocho temporadas con Milwaukee dejó marca de 70-42 y efectividad de 3.59, pero fue en el 2025 donde alcanzó su versión más dominante: 17 victorias, 2.70 de efectividad, 176.2 entradas y 204 ponches en 33 aperturas.
Números que pesan. Números que imponen respeto.
Además, lideró la Liga Nacional en triunfos, terminó séptimo en efectividad entre los clasificados, alcanzó por tercer año seguido las 30 aperturas y los 200 ponches, fue elegido por segunda vez al Juego de Estrellas y finalizó quinto en la votación al Cy Young. Si hubo alguna crítica, fue mínima: su dificultad para extenderse más allá de la sexta entrada, algo que solo logró en dos de sus salidas.
Este movimiento se convierte en el segundo gran golpe de los Mets este invierno, luego de firmar al campocorto Bo Bichette por tres años y 126 millones de dólares, y de concretar un acuerdo con los Medias Blancas por el jardinero central cubano Luis Robert Jr. Nueva York no está acumulando nombres: está armando un mensaje.
Y es que la historia de Peralta también suma un componente humano que conecta. Nacido en condiciones humildes en la República Dominicana, fue cambiado siendo apenas un adolescente y debutó en Grandes Ligas casi por accidente. En mayo de 2018, mientras sus padres viajaban por primera vez a verlo lanzar en Triple-A, una enfermedad del abridor de Milwaukee le abrió la puerta en Denver. Esa noche, en el Día de las Madres, ponchó a 13 bateadores, estableció un récord de novato en la franquicia y lanzó hasta la sexta entrada sin permitir hits. Desde ahí, nada volvió a ser igual.
Con el tiempo, formó una familia, amplió su repertorio, firmó una extensión de contrato y se ganó el honor de abrir en Día Inaugural, primero ante los Mets en 2024 y luego frente a los Yankees en 2025.
“Lo grandioso es que todavía tiene margen de crecimiento”, afirmó Pat Murphy, dirigente de Milwaukee. Y es que, incluso ahora, Peralta no parece un proyecto terminado.
Los Mets lo saben. Por eso entregaron talento joven. Porque, a veces, la ventana no espera. Y en Queens, todo indica que el momento es ahora.

