Joel Soriano lidera una reacción que reafirma el sueño mundialista
La defensa y el dominio físico marcaron la diferencia en la segunda mitad
MANAGUA — A veces los partidos comienzan incómodos, como esas noches en las que nada parece salir bien y el rival juega impulsado por su gente. Pero los equipos grandes saben esperar su momento. Y la verdad es que la Selección Dominicana de Baloncesto lo encontró justo cuando más lo necesitaba.
República Dominicana derrotó con autoridad 86-61 a Nicaragua en la segunda ventana de los Clasificatorios de las Américas rumbo a la Copa del Mundo FIBA Catar 2027, firmando una victoria que fue mucho más que un resultado: fue una declaración de jerarquía.
El ambiente en el Polideportivo Alexis Argüello empujó fuerte desde el inicio. Los locales cerraron el primer cuarto arriba 18-14 y durante varios minutos el juego tuvo ese aire incómodo de visitante bajo presión. Pero entonces llegaron los ajustes. Y es que el baloncesto, como la vida, suele cambiar cuando alguien decide imponer su ritmo.
La reacción que cambió todo
El punto de inflexión apareció en el segundo período. Dominicana aceleró, movió mejor el balón y comenzó a dominar la pintura con autoridad. La ofensiva fluyó casi sin esfuerzo: 30 puntos en ese tramo contra apenas 18 de Nicaragua. Al descanso, el marcador ya reflejaba otra historia (44-36), y el partido empezaba a inclinarse hacia el lado tricolor.
Joel Soriano fue el rostro de esa transformación. Firme cerca del aro, intenso en los rebotes y siempre oportuno, terminó la noche con 17 puntos y ocho capturas, liderando un ataque equilibrado que nunca perdió el control.
Ángel Delgado sumó 14 unidades, mientras Andersson García y Ángel Núñez aportaron 12 puntos cada uno, mostrando algo que suele definir a los equipos sólidos: cuando uno brilla, los demás acompañan.
Por Nicaragua, Eden Ewing intentó sostener a los suyos con 21 puntos y ocho rebotes, acompañado por Jared Ruiz con 13 tantos, aunque el empuje colectivo dominicano terminó siendo demasiado.
Defensa, rebotes y autoridad
Si hubo una clave, fue la defensa. Dominicana limitó a Nicaragua a solo 25 puntos en toda la segunda mitad —13 en el tercer cuarto y apenas 12 en el último—, una cifra que explica por sí sola cómo se abrió la brecha, que llegó a alcanzar los 25 puntos.
Además, la selección caribeña lanzó para un sólido 48 % en tiros de campo, superando ampliamente el 35 % de los locales, y castigó con efectividad del 60 % en tiros de dos puntos. Fue, en esencia, un ejercicio de control total del juego.
Un paso firme hacia Catar 2027
Con este triunfo como visitante, República Dominicana se mantiene en la parte alta del Grupo A con siete puntos, igualada con Estados Unidos. México sigue con seis unidades, mientras Nicaragua permanece en el último puesto con cuatro.
Más allá de la tabla, la sensación que deja el equipo es clara: hay identidad, hay profundidad y, sobre todo, hay carácter para responder en escenarios adversos. Porque clasificar a un Mundial no se construye solo con talento; se construye noche tras noche, posesión tras posesión.
Y esta victoria en Managua, sin hacer demasiado ruido pero con mucha autoridad, deja un mensaje difícil de ignorar: Dominicana sigue caminando con paso firme hacia su cuarta clasificación mundialista consecutiva… y lo hace recordándole a la región que su jerarquía todavía pesa.











