Santo Domingo.– La Policía Nacional volvió a mover sus piezas en puntos sensibles del territorio. El director general de la institución, mayor general Ernesto Rodríguez García, dispuso una nueva ronda de cambios en mandos operativos y administrativos, una decisión que busca reforzar la supervisión, la capacidad de respuesta y el liderazgo policial en distintas zonas del país.
No se trata únicamente de cambios de nombres. La reorganización toca departamentos estratégicos en Santo Domingo, Azua, Monte Plata, Elías Piña y la región del Cibao, además de posiciones vinculadas a seguridad interna y soporte institucional.
Uno de los movimientos destacados es la designación del coronel Melvyn Antonio Polanco Lebrón como comandante del Departamento Operativo I de Prevención y Persecución a Invasores de Propiedades Públicas y Privadas, con asiento en la Dirección Regional Cibao Central.
También fue nombrado el coronel Edward Jesús Díaz Núñez como subdirector Regional Sur Central, mientras que el coronel Gregorio Rosario de León asumirá el Área de Protección y Seguridad Interna.
La Dirección Regional Santo Domingo Oriental concentra buena parte de las nuevas designaciones. Allí, el coronel Eddy Bienvenido Manzueta Vásquez estará al frente del Departamento Operativo I Los Frailes; el coronel Limardo Báez Colas comandará El Almirante; el coronel José Manuel Solís Morillo asumirá Boca Chica, y el teniente coronel Marcos Antonio de León Feliz tendrá bajo su responsabilidad Santo Domingo Zonal Este.
La reestructuración también alcanza el interior del país.
El coronel José M. Rodríguez Reyes fue designado comandante del Departamento Operativo I Azua; el teniente coronel Joan Miguel Feliz asumirá el Departamento Operativo I Monte Plata, y el teniente coronel Ernesto de León Olivero dirigirá el Departamento Operativo I Elías Piña.
Además, dentro de las áreas centrales de la institución, el teniente coronel Santiago Lora Almanzar fue nombrado subdirector Central de Soporte y Servicios.
Según explicó la Policía Nacional mediante un comunicado, estos movimientos forman parte del esfuerzo por mantener una estructura operativa dinámica y fortalecer la supervisión territorial de las labores preventivas y de persecución del delito.
La verdad es que cada cambio de mando lleva consigo una expectativa que va más allá del escritorio y del uniforme: la población espera resultados en las calles. Más presencia preventiva, respuestas oportunas y una relación más cercana entre los agentes y las comunidades.
Ese será, al final, el verdadero termómetro de esta nueva reorganización. Porque en materia de seguridad ciudadana los cambios administrativos pueden marcar el rumbo, pero es en los barrios, municipios y carreteras donde deberán demostrar su efectividad.

