En su segundo turno al bate con los Giants, Rafael Devers pego double, que Levon a la goma a Willy Adames
El dominicano alcanzó 35 dobles y 35 jonrones en una misma temporada, algo que ningún jugador de San Francisco conseguía desde Jeff Kent
San Francisco.– Rafael Devers continúa dejando su huella en la historia de los Gigantes. El dominicano volvió a castigar la pelota la noche del lunes y, en medio de otra actuación decisiva, alcanzó una combinación de poder y consistencia que la franquicia no veía desde hacía más de dos décadas.
Devers bateó de 3-2, conectó dos dobles y remolcó una carrera en el triunfo 5-4 de San Francisco sobre los Cardenales de San Luis, definido en 11 entradas en Oracle Park.
Sin embargo, más allá del resultado, sus batazos le permitieron ingresar a un grupo verdaderamente exclusivo: se convirtió en el primer jugador de los Gigantes con al menos 35 dobles y 35 cuadrangulares en una misma temporada desde Jeff Kent, miembro del Salón de la Fama, en 2002.
No se trata de una cifra cualquiera. Alcanzarla exige algo más que fuerza para sacar la pelota del parque; también requiere contacto, regularidad y la capacidad de convertir batazos profundos en extrabases. Devers ha reunido todas esas herramientas durante una campaña en la que su ofensiva se ha transformado en uno de los motores principales de San Francisco.
Y la verdad es que el antesalista dominicano atraviesa uno de sus momentos más encendidos del año. En sus últimos 15 partidos batea para .421, producto de 24 imparables en 57 turnos, con nueve jonrones, cinco dobles y 22 carreras impulsadas.
Durante la reciente gira de los Gigantes por Atlanta, Pittsburgh y Nueva York, conectó seis cuadrangulares en siete encuentros. El regreso a casa no enfrió su bate.
Luego de que Turner Hill negociara un boleto para comenzar la parte baja del primer episodio, Devers castigó un lanzamiento del derecho Michael McGreevy con un batazo de 402 pies. La pelota golpeó los ladrillos del jardín derecho y terminó convirtiéndose en un doble productor que adelantó temprano a San Francisco.
Los Gigantes ampliaron su ventaja mediante un elevado de sacrificio de Bryce Eldridge en la tercera entrada. Dos episodios después, Devers y Eldridge conectaron dobles consecutivos para fabricar otra carrera y mantener la presión sobre el pitcheo de San Luis.
Desde el montículo, Logan Webb abrió el partido con cinco entradas sin permitir anotaciones. Los Cardenales finalmente lograron hacerle daño en el sexto, cuando Alec Burleson envió un cuadrangular hacia la bahía.
San Luis amenazó con continuar el ataque, pero Eldridge apareció con una jugada defensiva espectacular. El inicialista saltó para atrapar una línea conectada por el panameño Leo Bernal, que salió del bate a 102.1 millas por hora, y ayudó a Webb a cerrar su presentación sin consecuencias mayores.
El encuentro necesitó entradas adicionales y terminó inclinándose a favor de los locales cuando Shay Whitcomb conectó el sencillo productor que dejó tendidos a los Cardenales en el undécimo episodio.
Fue una victoria sufrida, emocionante y cargada de significado. Whitcomb puso el batazo final, pero Devers volvió a ofrecer la chispa ofensiva y el momento histórico.
Veinticuatro años después de Jeff Kent, un dominicano volvió a colocar su nombre junto al de una leyenda de los Gigantes. Y por la manera en que está bateando, todo indica que todavía quedan más capítulos por escribir.

