San José de las Matas no necesita que le regalen el progreso. Necesita que el Estado le devuelva, en obras y oportunidades, lo que durante décadas le ha quedado debiendo.
El Gobierno anunció la inclusión de San José de las Matas en el programa Cambio de Fogones por Estufas, dentro de una jornada de asistencia social que proyecta beneficiar a más de 9,400 hogares de distintas localidades de Santiago.
Bienvenida sea cualquier ayuda que alivie las necesidades de una familia humilde. Pero no confundamos la solidaridad con el cumplimiento de las obligaciones del Estado.
La deuda histórica acumulada por los distintos gobiernos con las comunidades de La Sierra no se paga con migajas, repartos ocasionales ni fotografías de funcionarios entregando electrodomésticos.
La Sierra ha esperado durante décadas mejores carreteras, agua potable, servicios de salud eficientes, oportunidades para sus jóvenes y verdadero respaldo a sus productores.
Son necesidades fundamentales que no desaparecen con la entrega de una estufa, una funda de alimentos o una promesa pronunciada frente a las cámaras.
El problema no es ayudar al necesitado. El problema es convertir la necesidad en una herramienta de propaganda y acostumbrar a las comunidades a agradecer como favores lo que deberían recibir como derechos.
Y esta crítica no va dirigida exclusivamente al Gobierno actual. El asistencialismo y el paternalismo político han sido prácticas recurrentes de administraciones de distintos partidos, que muchas veces han preferido administrar la pobreza antes que crear condiciones para superarla.
Nuestra gente no quiere vivir eternamente con la mano extendida. Quiere trabajar, producir, emprender y construir su futuro con dignidad.
Desde Matense.net reconocemos el valor de la asistencia social, pero reclamamos políticas públicas que transformen verdaderamente las condiciones de vida de nuestras comunidades.
Que lleguen las estufas, pero también el agua. Que lleguen las ayudas, pero también las carreteras, los empleos y los hospitales equipados.
Porque La Sierra no está pidiendo limosnas. Está reclamando una deuda histórica.
Y esa deuda, señores gobernantes, no se salda con migajas.
Editorial de Matense.net | 26 de octubre de 2026

