Yamaico Navarro decidió con un cuadrangular la octava victoria consecutiva del Escogido, que volvió a imponerse a las Águilas. Los Tigres mantienen el pulso por el liderato, mientras los Gigantes castigaron a los Toros y las Estrellas siguen perdiendo terreno.
SANTO DOMINGO, República Dominicana. — Los Leones del Escogido parecen haber encontrado esa fórmula que distingue a los equipos ganadores: pitcheo oportuno, defensa y un batazo capaz de cambiar la historia de cualquier partido. Del otro lado, las Águilas Cibaeñas siguen buscando respuestas para una ofensiva que no consigue despertar.
El conjunto escarlata consiguió su octava victoria consecutiva al derrotar 2-1 a las Águilas Cibaeñas, en el estadio Quisqueya Juan Marichal, y confirmó que su mal comienzo de temporada ha quedado atrás.
Con el triunfo, los Leones mejoraron su récord a 9-4, empatados en el primer lugar con los Tigres del Licey, que tampoco cedieron terreno al vencer 2-1 a las Estrellas Orientales.
La jornada se completó con una contundente victoria de los Gigantes del Cibao, 13-7 sobre los Toros del Este, en San Francisco de Macorís.
Tres partidos, tres resultados que comienzan a dibujar una realidad: algunos equipos encuentran la manera de ganar, mientras otros parecen quedarse sin respuestas.
EL ESCOGIDO GANA HASTA CUANDO NO LE SOBRAN LAS CARRERAS
El encuentro entre Leones y Águilas fue, durante buena parte de la noche, un duelo dominado por los lanzadores.
Hasta que apareció Yamaico Navarro.
En la cuarta entrada, Junior Lake abrió el camino con un triple al jardín central y Navarro conectó un cuadrangular de dos carreras por el bosque izquierdo que terminó marcando la diferencia.
Los Leones no necesitaron más.
Su cuerpo de lanzadores se encargó de proteger aquella ventaja, limitando a la ofensiva cibaeña a solamente cuatro imparables.
Ángel Hernández abrió por los escarlatas y trabajó 4.2 episodios de apenas dos hits. Juan Mercedes (2-0) consiguió la victoria en relevo y Kelly Austin se acreditó su primer salvamento.
Las Águilas descontaron una carrera en el octavo episodio, pero su reacción llegó demasiado tarde.
El Escogido conectó diez imparables, ganó por segundo día consecutivo a las Águilas y extendió una racha que comienza a imponer respeto en toda la liga.
Y es que los Leones no solamente están ganando cuando su ofensiva produce. También encuentran la manera de imponerse en partidos cerrados.
Una característica que suele distinguir a los equipos con aspiraciones de campeonato.
ÁGUILAS: MUCHA HISTORIA, PERO LOS BATES NO RESPONDEN
En Santiago, la preocupación ya no puede ocultarse detrás de la paciencia.
Las Águilas volvieron a perder y permanecen en el sótano de la clasificación, con marca de 3-9.
Pero más inquietante que el resultado es la manera en que están llegando las derrotas.
Ante el Escogido, el conjunto amarillo apenas produjo una carrera y cuatro hits. Mason McCoy fue el único bateador aguilucho que consiguió conectar más de un imparable.
El abridor Jhordany Mézquita permitió dos carreras en 3.2 entradas, una actuación que, con un respaldo ofensivo razonable, pudo haber mantenido a su equipo en condiciones de disputar la victoria.
Sin embargo, los bates nunca encontraron la respuesta.
Las Águilas están padeciendo una anemia ofensiva que amenaza con convertirse en el principal obstáculo de su temporada.
No se trata de desconocer la calidad de su plantilla ni la capacidad de recuperación de una organización con enorme tradición.
Se trata de una realidad difícil de ignorar: cuando un equipo no produce carreras, obliga a sus lanzadores a trabajar prácticamente sin margen de error.
Y en el béisbol, esa fórmula rara vez alcanza para sostener una temporada ganadora.
LICEY: EL TIGRE NO HACE TANTO RUIDO, PERO SIGUE GANANDO
Mientras los Leones acaparan titulares con su impresionante racha, los Tigres del Licey continúan haciendo su trabajo.
El conjunto azul consiguió su segunda victoria consecutiva sobre las Estrellas Orientales, esta vez con marcador de 2-1, en el estadio Tetelo Vargas.
Albert Abreu abrió por los Tigres y lanzó cinco entradas de una carrera, tres imparables y seis ponches.
Gabriel Arias (3-0) obtuvo la victoria y Juan Carlos Mejía cerró el encuentro para conseguir su quinto salvamento de la campaña.
Fue otra demostración de la importancia del pitcheo en una liga donde las ventajas pequeñas pueden decidir una noche.
El Licey tiene récord de 9-4 y comparte la primera posición con el Escogido.
La rivalidad capitalina comienza a adquirir un atractivo especial: los Leones ganan ocho partidos consecutivos, pero los Tigres responden con victorias y no les permiten quedarse solos en la cima.
Por ahora, ninguno consigue despegarse.
ESTRELLAS: UNA CAÍDA QUE COMIENZA A ENCENDER LAS ALARMAS
La situación de las Estrellas Orientales tampoco invita al optimismo.
El equipo de San Pedro de Macorís volvió a caer frente al Licey, pese a recibir una buena actuación de su lanzador abridor, Enny Romero.
El zurdo permitió apenas una carrera y cinco imparables durante cinco entradas, con cinco ponches.
Pero nuevamente faltó el respaldo ofensivo.
Las Estrellas han entrado en una dinámica preocupante: partidos cerrados, oportunidades que no se aprovechan y derrotas que comienzan a acumularse.
El problema ya no es únicamente perder. Es la dificultad para encontrar la manera de ganar.
En un campeonato corto, las malas rachas pueden borrar rápidamente el terreno conquistado durante un buen comienzo.
Y el conjunto oriental necesita reaccionar antes de que la presión de la clasificación se convierta en una carga todavía mayor.
GIGANTES DESPIERTAN Y LOS TOROS SIGUEN SIN ARRANCAR
En San Francisco de Macorís, los Gigantes del Cibao ofrecieron una muestra contundente de su capacidad ofensiva al derrotar 13-7 a los Toros del Este.
Los anfitriones consiguieron su séptima victoria de la temporada y colocaron su récord en 7-6.
Enmanuel Mejía (1-0) obtuvo el triunfo, mientras Miguel Castro (0-1) sufrió la derrota.
La producción de trece carreras representó una señal alentadora para un conjunto que busca consolidarse entre los protagonistas del torneo.
Los Gigantes comienzan a dar señales de recuperación.
Para los Toros, sin embargo, el panorama sigue siendo irregular.
Con marca de 5-8, el equipo romanense continúa sin encontrar la estabilidad necesaria para encadenar resultados positivos.
Anotar siete carreras y terminar perdiendo por seis deja al descubierto una realidad incómoda: la ofensiva puede responder, pero si el pitcheo no consigue contener al rival, cual

