La fiebre del Clásico Mundial de Béisbol ya se siente en Miami. Y fuerte. Desde que la organización del World Baseball Classic 2026 abrió, el pasado 15 de enero, la venta de boletos individuales para todos los partidos que se celebrarán en el loanDepot Park, la respuesta de los fanáticos ha sido clara: hay juegos que nadie quiere perderse, cueste lo que cueste.
La verdad es que los llamados partidos “premium” prácticamente volaron del sistema. El enfrentamiento entre República Dominicana y Venezuela, que cerrará el calendario del Grupo D, aparece casi totalmente agotado en el portal oficial. Los pocos asientos disponibles rondan los 460 dólares, una cifra que habla por sí sola del interés que despierta este duelo entre dos potencias del béisbol caribeño.
Algo muy similar ocurre con la final del Clásico, donde la disponibilidad es mínima. Solo queda una zona habilitada para la venta, con boletos que alcanzan los 384 dólares, reflejando la expectativa que siempre genera el juego decisivo del torneo.
Además, este escenario anticipa otro fenómeno conocido: el alza de los precios en el mercado de reventa. Y es que, cuando la oferta oficial se agota y la demanda sigue creciendo, los valores suelen dispararse aún más en los portales especializados.
Juegos más accesibles para presupuestos moderados
No todos los partidos, sin embargo, se mueven al mismo ritmo. Los encuentros del Pool D que no son considerados “clásicos inmediatos” todavía presentan un inventario amplio y precios mucho más amigables.
Juegos como Nicaragua vs. Israel, Nicaragua vs. Países Bajos o Israel vs. Países Bajos ofrecen boletos desde 20 hasta 120 dólares, dependiendo de la sección del estadio y la cercanía al terreno. Para muchos fanáticos, estas opciones representan una oportunidad real de vivir el ambiente del Clásico Mundial sin desajustar el presupuesto.
Y es que, al final, el torneo no se comporta como un bloque uniforme. Hay partidos que arrastran multitudes y otros que, aunque competitivos, generan una atención más moderada.
Una brecha clara entre partidos “premium” y el resto
La dinámica de ventas en Miami deja en evidencia una brecha marcada. Por un lado, los juegos de alto perfil, con disponibilidad casi nula y precios elevados. Por el otro, encuentros de menor proyección mediática donde aún es posible conseguir boletos a precios razonables.
En total, los precios para los quince partidos programados en la sede de Miami oscilan entre 20 dólares, como el duelo del 10 de marzo entre Israel y Países Bajos, y hasta 1,008 dólares, que cuestan las boletas para la segunda semifinal del 16 de marzo, un juego que podría contar con la participación de Japón, dos veces campeón del Clásico Mundial.
Y es que todo apunta a lo mismo: los duelos más esperados —especialmente aquellos que involucran selecciones históricas como República Dominicana, Venezuela o Japón— concentran la mayor atención del público, mientras otros partidos ofrecen alternativas más neutrales, pero igualmente válidas para disfrutar del torneo.
En Miami, el Clásico Mundial 2026 ya empezó. Al menos, en las gradas.

