Hay fechas que no son simples números en el calendario. El 17 de febrero de 2026 es una de ellas. En las montañas de la Sierra, se cumplen 75 años de una decisión que cambió el destino de una comunidad entera.
Todo comenzó en 1951. No en un gran edificio ni con capital extranjero. Comenzó en un rincón de la parroquia local, cuando el padre Carlos Guillot reunió a 18 hombres del pueblo. Agricultores. Padres de familia. Soñadores prácticos. Entre ellos estaban Luis Bisonó, Juan Arturo Jáquez —el recordado Llillí— y Juan de la Mata Estévez.
Sobre la mesa no había fortuna alguna. Apenas RD$1.30.
Puede parecer poco. Pero, la verdad es que ese peso con treinta centavos era más que dinero. Era dignidad. Era una declaración silenciosa de que no querían seguir dependiendo de prestamistas informales que asfixiaban al campesino con intereses impagables.
Crecer sin perder el alma
Durante los primeros años, la misión fue sencilla y profunda: enseñar a ahorrar y ofrecer crédito justo. Nada de lujos. Nada de improvisaciones. Paso a paso.
Fue en los años 80 cuando la cooperativa decidió mirar más allá de San José de las Matas. Y lo hizo con firmeza. Hoy cuenta con más de 20 sucursales en distintas provincias. Lo que nació como una pequeña iniciativa parroquial es ahora un referente nacional de la economía solidaria.
Las cifras impresionan, claro que sí. En 2025, Feller Rate le otorgó la calificación ‘BBB+’, un reconocimiento que habla de estabilidad y manejo responsable. Para 2026, los activos brutos superan los RD$39,000 millones y el patrimonio ronda los RD$13,000 millones. Solo en el último año, generó utilidades superiores a RD$2,650 millones.
Pero detrás de cada número hay historias. Viviendas levantadas. Negocios familiares que sobrevivieron. Hijos que pudieron estudiar.
Más que una institución financiera
Y es que, en la Sierra, decir “la Coop” no es hablar solo de préstamos. Es hablar de ambulancias disponibles cuando más se necesitan. De becas que cambian destinos. De operativos médicos en comunidades apartadas.
Desde 2002, su Fundación ha sido un brazo social activo, llenando vacíos donde otros no llegan. Además, está la Casa de Arte. Un espacio que demuestra que el desarrollo no se mide únicamente en balances financieros, sino también en cultura, identidad y oportunidades para la juventud.
Porque un pueblo no crece solo con crédito. Crece cuando tiene esperanza.
Tradición que abraza el futuro
A 75 años de aquel encuentro en la parroquia, la Cooperativa San José no vive de la nostalgia. Se ha modernizado. Ha digitalizado procesos. Ha fortalecido su estructura administrativa. Y, sin embargo, mantiene intacta su esencia.
Lo más valioso no está en sus bóvedas. Está en la confianza de sus socios.
Aquel RD$1.30 se multiplicó por millones, sí. Pero la convicción sigue siendo la misma: nadie progresa solo.
Y quizás esa sea la verdadera riqueza que ha transformado el corazón de la Sierra durante siete décadas y media.















