En un ambiente cargado de gratitud y reflexión, la Cooperativa San José celebró una misa de acción de gracias con motivo de su 75 aniversario, un momento que sirvió no solo para mirar hacia atrás y recordar el camino recorrido, sino también para renovar el compromiso con el futuro del cooperativismo.
La eucaristía fue celebrada en la catedral Santiago Apóstol “El Mayor”, en Santiago de los Caballeros, y estuvo presidida por el arzobispo metropolitano de la Arquidiócesis de Santiago, monseñor Héctor Rafael Rodríguez, quien acompañó espiritualmente a una comunidad que ha crecido unida durante décadas alrededor de los valores de solidaridad y servicio.
Socios fundadores, colaboradores, invitados de cooperativas hermanas y representantes de los medios de comunicación se dieron cita en la ceremonia. Más que un acto formal, el encuentro se sintió como una reunión de familia: abrazos, recuerdos compartidos y conversaciones que evocaban los primeros años de esfuerzo cuando el proyecto apenas comenzaba a tomar forma.
Y es que llegar a 75 años no es simplemente cumplir una fecha en el calendario. Es la suma de miles de decisiones, sacrificios silenciosos y confianza colectiva. Así lo expresó el presidente del Consejo de Administración, doctor Piero Espinal, quien destacó que la celebración debía asumirse como un punto de partida y no como una meta final.
“La verdad es que estos 75 años no pueden verse como un punto de llegada, sino como un impulso para seguir trabajando con honestidad, cercanía y responsabilidad”, afirmó, invitando a los presentes a mantener vivo el propósito institucional que ha guiado a la cooperativa desde sus inicios.
Durante la homilía y los momentos de oración, predominó un sentimiento común: agradecer por lo construido y pedir sabiduría para los desafíos que vendrán. Porque, como comentaban algunos asistentes, las cooperativas no solo manejan recursos económicos; también administran sueños, esperanzas y oportunidades para muchas familias.
Luego de la celebración religiosa, los participantes compartieron un brindis en el salón Roque Adames del Arzobispado de Santiago, espacio donde continuaron las conversaciones y se fortalecieron los lazos entre quienes forman parte de esta historia colectiva. Entre sonrisas y palabras de reconocimiento, el encuentro reafirmó el sentido de pertenencia que distingue a la institución.
Así, entre fe, memoria y compromiso renovado, la Cooperativa San José celebró tres cuartos de siglo de servicio comunitario, recordando que su mayor fortaleza no está solo en los números, sino en la confianza de su gente y en la convicción de seguir creciendo juntos.















