La Beca Berklee encontró camino en la Sierra y, con ella, una historia que merece ser contada. El nombre es Jhoed Ramírez Arnaud. Joven. Músico. De esos talentos que crecen entre montañas, lejos del ruido, pero con una convicción clara: la música también puede ser destino.
Jhoed fue seleccionado para el programa Berklee en Santo Domingo 2026, y la noticia llegó como una confirmación largamente esperada. No solo para él, sino para su familia y para toda una comunidad que entiende lo difícil que es abrirse paso desde el interior del país. Porque sí, el talento nace en cualquier lugar, pero las oportunidades no siempre.
Detrás de esta selección hay más que partituras y audiciones. Está la historia de Joselin Arnaud, de Jánico, y de Edwar Ramírez, de San José de las Matas, padres que apostaron por el arte cuando muchos dudan. Que acompañaron ensayos, apoyaron decisiones y sostuvieron el sueño incluso en los momentos de incertidumbre. Nada fue inmediato. Todo fue trabajado.
Una semana que lo cambió todo
El programa Berklee en Santo Domingo 2026 reunió a casi 200 jóvenes músicos en espacios cargados de simbolismo, como el Conservatorio Nacional de Música y el Teatro Nacional Eduardo Brito. Fueron días intensos. Aprendizaje constante. Al final, solo 43 dominicanos obtuvieron becas. La cifra más alta otorgada por Berklee en un solo año en el país.
Las becas incluyen ocho completas y otras parciales de 20 mil, 25 mil y 35 mil dólares, renovables según el desempeño académico. En conjunto, la inversión supera los 4.8 millones de dólares, resultado de una alianza entre el sector público y privado que demuestra que la educación artística también puede ser prioridad.
El ministro de Cultura, Roberto Ángel Salcedo, destacó el impacto de este tipo de iniciativas en la formación y proyección internacional del talento dominicano, recordando trayectorias que comenzaron de forma similar, como las de Juan Luis Guerra y Michel Camilo.
Para Jhoed Ramírez Arnaud, esta oportunidad no es un punto de llegada. Es un punto de partida. La prueba de que desde la Sierra también se puede mirar al mundo de frente, con música, disciplina y futuro.
Esta nota se realizó con información publicada en la web del Ministerio de Cultura de la República Dominicana.

