El técnico olímpico asume el reto con hambre de campeonato
San Pedro de Macorís vuelve a soñar en grande
La frase clave es clara: Héctor Borg ya es el nuevo mánager de las Estrellas de Oriente. Y la verdad es que el anuncio no pasó desapercibido. En San Pedro de Macorís se respira ilusión, porque no se trata de un nombre improvisado ni de una apuesta al azar. Se trata de un técnico que ha recorrido el camino completo, desde el terreno caliente de la tercera base hasta los camerinos de Grandes Ligas.
Las Estrellas oficializaron la contratación de Héctor Borg para la próxima temporada de la Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana, y el movimiento tiene lógica. Mucha lógica. Borg, de 40 años, no solo conoce el béisbol dominicano desde dentro, sino que lo ha vivido como coach de banca en los Tigres del Licey durante tres temporadas —incluida la pasada— y antes dejó huella en los Toros del Este, donde fue coach de tercera base por seis campañas, coach de banca en cuatro torneos y hasta asistente del gerente general.
Imagínate la cantidad de decisiones, discusiones y madrugadas de planificación que acumula en ese trayecto. No es teoría; es calle. Es experiencia de clubhouse.
Pero además, Héctor Borg no se quedó en el patio. En el béisbol organizado de Estados Unidos trabaja con los Gigantes de San Francisco, organización que lo promovió como coach de tercera base en Grandes Ligas para la temporada 2026, luego de varios años dirigiendo en Ligas Menores. Eso habla de confianza, de crecimiento y de una mente que entiende el juego moderno.
Y si alguien dudaba de su carácter competitivo, basta recordar aquel momento que todavía pone la piel de gallina: fue el mánager del equipo dominicano que conquistó la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Sí, en el escenario más grande, bajo presión máxima. Ahí estuvo él.
“Este es un compromiso que asumo con mucha responsabilidad”, expresó Borg, dejando claro que no viene a cumplir, viene a competir. Y es que no ocultó su ambición: quiere trabajar de la mano con la directiva, el departamento de operaciones, el cuerpo de coaches y, sobre todo, con los jugadores, para traer un campeonato a San Pedro de Macorís.
Esa frase no es menor. En una ciudad donde el béisbol se vive como una religión de barrio, donde cada victoria se celebra como una fiesta desatada en la esquina, hablar de campeonato no es discurso vacío. Es promesa.
Además, Borg envió un mensaje directo a la afición verde: que apoye desde el primer día. Porque sabe que en LIDOM no hay arranques lentos que valgan. Aquí se juega fuerte desde el primer pitcheo.
La apuesta de las Estrellas es clara. Juventud, experiencia internacional y conocimiento profundo de la liga. Ahora el resto se escribirá en el terreno. Y créeme, cuando un dirigente combina hambre, preparación y sentido de pertenencia, algo grande puede estar cocinándose.











