El sindicato de jugadores enfrenta incertidumbre a meses del nuevo CBA
El béisbol amaneció con una noticia que nadie esperaba tan pronto. Tony Clark renunció como director ejecutivo de la MLBPA, el sindicato de jugadores de Grandes Ligas. Y la verdad es que el momento no podría ser más delicado.
Faltan menos de diez meses para que expire el actual Convenio Colectivo de Trabajo, ese acuerdo que define salarios, derechos y el pulso mismo del negocio. Es como cambiar de capitán justo antes de la novena entrada en un juego empatado. El margen de error es mínimo.
Según reportes, Clark estaba bajo investigación federal en el Distrito Este de Nueva York por presuntas irregularidades financieras desde el año pasado. Además, ESPN informó que una pesquisa interna del propio sindicato detectó una relación inapropiada entre Clark y su cuñada, quien fue contratada como empleada en 2023. Un golpe institucional que, inevitablemente, sacude la credibilidad.
La MLBPA confirmó la renuncia mediante un comunicado. Recordó que Clark se integró al sindicato en 2010 y que en 2013 asumió como director ejecutivo tras la muerte de Michael Weiner. Fue el primer exjugador en ocupar el cargo. Ese detalle no es menor. Representaba una transición simbólica: alguien que había estado en el terreno defendiendo ahora los derechos desde las oficinas.
Pero ahora el escenario cambia.
La gira anual del sindicato por los campamentos de Entrenamientos Primaverales arrancaba con los Guardianes… y fue cancelada esa misma mañana. Horas después, la noticia ya era pública. El liderazgo del sindicato sostuvo una llamada con representantes de los 30 equipos y el subcomité ejecutivo de ocho jugadores, aunque no se nombró de inmediato un dirigente interino.
Y es que, como dijo el lanzador de los Orioles, Chris Bassitt, “hemos cometido errores en el pasado al tomar decisiones apresuradas… no queremos hacerlo solo porque haya un vacío”. Esa frase refleja el momento: prudencia, pero también urgencia.
La negociación colectiva se avecina. Las conversaciones entre MLB y la MLBPA podrían iniciar en semanas. Y el sindicato necesita liderazgo firme, cabeza fría y credibilidad intacta. Porque cuando se negocian miles de millones y derechos laborales, no basta con buenas intenciones.
La fortaleza histórica de la MLBPA ha sido la solidaridad. Ahora esa palabra será puesta a prueba.
El béisbol, una vez más, demuestra que no todo se decide con un bate en la mano. A veces, los juegos más importantes se disputan lejos del estadio.











