Enmanuel Castillo, uno de los referentes más destacados del periodismo dominicano contemporáneo ha fallecido. Sociólogo, educador, periodista y asesor de varias instituciones académicas y empresariales; la excelencia de su obra en las páginas de LA INFORMACIÓN queda como el legado de un ejercicio de trascendencia, que no será olvidado.
Es mucho lo que hizo en el mensaje de sus editoriales en favor de una República Dominicana más consciente de sus desafíos, más firme en la defensa de la institucionalidad democrática y más comprometida con la ética pública y el desarrollo sostenible. Desde su lúcida reflexión sociológica hasta su aguda lectura de la coyuntura nacional e internacional, Enmanuel Castillo supo interpretar los signos de su tiempo con responsabilidad, profundidad y equilibrio.
Sus escritos no se limitaron a la opinión circunstancial; fueron, en esencia, una invitación permanente al análisis crítico, al diálogo respetuoso y a la construcción de consensos. Con rigor intelectual y sentido pedagógico, orientó a generaciones de lectores de La Información sobre los grandes temas económicos, sociales y políticos que han marcado el rumbo del país. En cada línea se advertía su convicción de que el periodismo no es solo un ejercicio informativo, sino un servicio público, una herramienta de formación ciudadana y un compromiso con la verdad. Su palabra, siempre ponderada y documentada, contribuyó a fortalecer la credibilidad del periodismo responsable.
La libre expresión del pensamiento, el fortalecimiento de la democracia y del espíritu cívico; la orientación visionaria y estratégica de las agendas estatales y empresariales; la defensa de la paz social y la convivencia armónica; el impulso al progreso, al nacionalismo entendido como compromiso constructivo con la patria; la equidad social, el bien común y el desarrollo integral de Santiago, ocuparon un lugar central en sus piezas editoriales.
En cada una de ellas, Enmanuel Castillo supo conjugar la firmeza del argumento con el respeto por la pluralidad de ideas. Su pluma fue crítica sin estridencias y valiente sin agresividad, esgrimiendo razón y respeto, sin eludir las realidades complejas de la nación; por el contrario, las abordó con rigor analítico y sentido de responsabilidad histórica, proponiendo caminos viables y soluciones concretas y oportunas ante los desafíos económicos, políticos y sociales del país.
El Consejo de Dirección y la familia de La Información lamentan profundamente su partida y se solidarizan con el dolor que embarga a sus familiares, en este momento de irreparable pérdida. Su memoria permanecerá viva en estas páginas que honró con su inteligencia, su vocación de servicio y su compromiso con la verdad.
Con fe en la promesa de la vida eterna y en la misericordia divina que acoge a quienes han servido con rectitud, elevamos una oración por su alma. Que el Señor lo reciba en su gloria. ¡Descanse en paz!
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