Durante meses, José Luis Azcona no encontró palabras. La partida de su gran amigo Alejandro Bueno había dejado un silencio demasiado profundo, de esos que no se rompen con una frase apresurada ni con una fotografía publicada por compromiso.
Pero llegó la fecha en que Alejandro habría cumplido 63 años y algo cambió. Azcona decidió escribirle. Lo hizo mediante una emotiva publicación en sus redes sociales, convertida al mismo tiempo en carta, homenaje y conversación pendiente con aquel hombre al que nunca consideró simplemente un amigo, sino un hermano elegido por la vida.
“Todavía se hace difícil”, confesó. Contó que, a su manera, celebró el cumpleaños contemplando las numerosas muestras de cariño que tantas personas todavía dedican a Alejandro. También recordó cuánto extrañó aquella llamada puntual de las doce de la medianoche y la respuesta que se había vuelto tradición: “El primero que me llamó fuiste tú”.
Y es que el vacío suele esconderse en las escenas más sencillas. En su casa todavía resuenan aquellas llamadas nocturnas: “Joseph, ¿en qué tú ’ta?”. Poco después llegaba la instrucción que anunciaba otra madrugada de conversación: “Ve poniendo el café, que voy para allá”.
Alrededor de aquel café, mientras buscaban alguna película, ambos imaginaban proyectos, organizaban ideas y compartían la vida común. Trabajaron juntos, celebraron triunfos y se acompañaron en los días difíciles, cuando la amistad deja de ser una palabra bonita y demuestra de qué está hecha.
El recuerdo más doloroso ocurrió en el hospital. Alejandro levantó la mirada, tomó la mano de José Luis, la apretó y pronunció una sola palabra: “Gracias”. Azcona comprendió que su amigo se estaba despidiendo y salió de la habitación para que no lo viera llorar.
La carta termina sin solemnidades prestadas, con la crudeza de quien ya no puede disimular la ausencia: “¡Te extraño con cojones! Tu Joseph de siempre”.
A continuación, la publicación íntegra de José Luis Azcona:

