El béisbol no olvida.
Cierra temporadas, cambia generaciones, pero conserva la memoria. La Memoria béisbol 2025 se convierte hoy en un ejercicio necesario de respeto y reconocimiento. En el último día del año, la comunidad de Grandes Ligas se detiene para recordar a quienes partieron, pero siguen presentes en cada estadio, en cada narración y en cada niño que sueña con un guante y una pelota.
Jugadores, managers, ejecutivos y voces históricas. Todos distintos. Todos esenciales. La Memoria béisbol 2025 no se reduce a estadísticas. Es una suma de trayectorias que moldearon el juego tal como lo conocemos.
Carreras que definieron épocas
Sandy Alomar padre no fue solo el origen de dos estrellas. Fue un jugador completo, veloz, constante, All-Star y maestro desde el dugout. George Altman abrió caminos cuando pocos existían, conectando el béisbol de Estados Unidos con Japón y dejando una marca que cruzó océanos.
Jim Clancy representó la estabilidad de una franquicia joven como Toronto. Joe Coleman hizo historia familiar, uniendo tres generaciones de lanzadores en MLB. Rich Dauer enseñó que la defensa también construye campeonatos. Larry Dolan sostuvo una organización con paciencia y visión, acercándola a un título que parecía imposible.
Octavio Dotel llevó el orgullo dominicano a cada uniforme que vistió. Eddie Fisher convirtió el relevo en especialidad cuando aún no era costumbre. Mike Greenwell honró una posición histórica en Boston con entrega y consistencia.
Tommy Helms dejó huella dentro y fuera del terreno. Billy Hunter fue enseñanza silenciosa desde la antesala. Bobby Jenks cerró una Serie Mundial y quedó grabado para siempre en Chicago. Walt Jocketty fue arquitecto de equipos campeones. Davey Johnson combinó inteligencia, carácter y títulos.
Randy Jones fue símbolo eterno de San Diego. Chet Lemon representó elegancia defensiva. Brian Matusz encontró su lugar cuando supo reinventarse. Jesús Montero cargó con expectativas enormes en un juego que no siempre espera.
Dave Parker fue fuerza, carisma y presencia. Rich Rollins fue constancia en tiempos de expansión. Ryne Sandberg encarnó el respeto absoluto del juego bien hecho. Diego Seguí unió historias de Cuba, Seattle y Venezuela en un solo legado. Jeff Torborg vivió el béisbol desde todos los ángulos. Bob Veale fue potencia y enseñanza. Fay Vincent sostuvo la estructura del deporte en momentos críticos.
Voces y símbolos eternos
Y Bob Uecker.
Mr. Baseball.
La risa, la voz, la compañía. Más que un jugador o narrador, fue un puente entre el béisbol y la vida cotidiana. Su asiento vacío dice más que mil palabras.
La Memoria béisbol 2025 confirma que el béisbol es más grande que cualquier temporada. Que sus protagonistas no desaparecen. Se transforman en recuerdo. En legado. En historia viva.
Hoy el juego sigue.
Pero lo hace gracias a ellos.

