Águilas y Toros se citan a duelo este miércoles en Santiago.
Un juego que pesa. Y mucho. Porque la verdad es que aquí no hay margen para pestañear.
Las Águilas Cibaeñas y los Toros del Este llegan empatados con marca de 8 victorias y 6 derrotas, compartiendo el segundo lugar del Round Robin y colocados a solo dos juegos de los Leones del Escogido, que tropezaron en el Corral de los Toros. El escenario está servido y el dramatismo también.
Las Águilas vienen de ganar un partido que se sintió como una prueba de carácter. Un 4-3 en 11 entradas ante los Gigantes del Cibao, de esos juegos largos, tensos, que se deciden con el pulso acelerado. Ese triunfo las mantiene vivas, firmes, y las deja justo donde querían estar: cara a cara con los Toros, este miércoles, en el siempre intimidante Valle de la Muerte.
La jornada completa se juega en territorio cibaeño. Mientras en Santiago chocan Águilas y Toros, los Leones del Escogido visitan a los Gigantes del Cibao en San Francisco de Macorís, un Estadio Julián Javier que ya demostró gallardía y resistencia ante los amarillos en días recientes.
En la recta final del Round Robin, cada lanzamiento cuenta. Cada error pesa el doble.
En San Francisco, los Leones enviarán a la lomita a José Urquidy (0-2, 9.45), buscando un respiro, mientras que los Gigantes responderán con el derecho Daniel Mengden (0-2, 3.92), quien ha lanzado mejor de lo que indica su récord.
Pero el plato fuerte está en Santiago. El juego grande. El que puede dejar a un equipo solo en el segundo puesto.
Las Águilas confiarán la pelota a Óscar de la Cruz, impecable en el Round Robin, con dos victorias y una microscópica efectividad de 0.59. Del otro lado, los Toros irán con Jaime Barría (0-1, 3.45), en busca de silenciar el nido.
El duelo previo ante Gigantes dejó claro que las Águilas no se rinden fácil. Abrieron el marcador temprano cuando Steward Berroa negoció boleto, se robó la segunda, Leody Taveras recibió pasaporte y Berroa volvió a correr, esta vez hasta el plato, aprovechando un tiro desviado del receptor. Beisbol agresivo. Beisbol con intención.
Los Gigantes reaccionaron en el tercero con jonrón de José Sirí, y una entrada después tomaron ventaja con otro cuadrangular, esta vez de Kelvin Gutiérrez. En el quinto, ya con dos outs, fabricaron otra carrera tras sencillos consecutivos de Sirí, Eddinson Paulino y Deyvinson De los Santos.
Pero las Águilas, y es que así son, no bajaron la cabeza. En el séptimo se acercaron con doble de Jerar Encarnación, sacrificio de Ezequiel Durán y elevado remolcador de Aderlin Rodríguez. Y en el octavo llegó el empate. Rodolfo Amador, como emergente, pegó sencillo; Fernando Peguero entró a correr, avanzó por toque de Berroa, Geraldo Perdomo recibió boleto y Cristhian Adames disparó el imparable que igualó la pizarra.
Ese es el espíritu con el que las Águilas llegan al duelo de este miércoles.
Frente a los Toros.
En casa.
Con todo en juego.

