En el marco del 213 aniversario del natalicio de Juan Pablo Duarte, el obispo de la Diócesis de San Francisco de Macorís, monseñor Ramón Alfredo de la Cruz Baldera, lanzó un llamado contundente a la sociedad y a los políticos dominicanos: la lucha contra la corrupción no puede ser solo un eslogan, debe ser un compromiso real que honre a los fundadores de la República.
La verdad es que, para el prelado, el pensamiento de Duarte no se limita a los actos protocolares ni a los discursos oficiales. Su legado exige honestidad innegociable, transparencia y respeto por los recursos del pueblo. “Duarte nos enseñó que la política es la ciencia más pura después de la filosofía, porque busca el bien común. Quien se apropia de lo que es del pueblo no solo comete un delito, sino que intenta borrar la huella de libertad que el Patricio nos dejó”, subrayó monseñor de la Cruz Baldera.
El obispo expresó su preocupación por los desvíos de fondos públicos y la falta de integridad en las instituciones, que calificó como una traición directa a los ideales duartianos. Además, instó a los ciudadanos del Cibao y todo el país a mantenerse vigilantes y a no ser cómplices con el silencio frente a estos actos.
Para fortalecer esta lucha, monseñor propuso que el sistema de justicia actúe de manera independiente, siguiendo principios de verdad y equidad. Y destacó la importancia de retornar al pensamiento ético de Duarte en las escuelas y en las familias, considerándolo el único antídoto duradero contra la ambición desmedida que hoy amenaza la vida pública.
En sus palabras, el obispo dejó un mensaje claro: honrar a Duarte no es solo recordar su nombre, es vivir sus principios, exigir transparencia y defender la ética como bandera de la República Dominicana.

