La verdad es que la 68ª edición de los Grammy no solo brilló por la música, sino también por los mensajes que resonaron más allá del escenario. Y quien se llevó todos los reflectores fue Bad Bunny, el cantante boricua que no dudó en usar su plataforma para hablar de lo que realmente importa.
Al recibir el premio a Mejor Álbum de Música Urbana, Bad Bunny sorprendió a todos: “¡Fuera ICE! No somos salvajes, no somos animales, somos humanos y somos americanos”, dijo con firmeza, mientras la audiencia se ponía de pie y ovacionaba. Entre los aplausos, se encontraban estrellas latinas como Rauw Alejandro y Gloria Estefan, que celebraron el mensaje junto con él.
El renglón fue presentado por el comediante Marcello Hernández, estrella de Saturday Night Live, y la cantante colombiana Karol G, un guiño más al poder latino en la industria musical. “Quiero decir que el odio se vuelve más poderoso con más odio”, enfatizó Bad Bunny, y añadió con emoción: “Lo único más poderoso que el odio es el amor. Nosotros amamos a nuestra gente, a nuestras familias, que no se nos olvide eso”. Cerró su discurso invitando a construir puentes desde el afecto y la comprensión, un mensaje que dejó huella entre los presentes y en millones de espectadores alrededor del mundo.
Pero la voz del mensaje no quedó solo en el escenario. Estrellas internacionales como Billie Eilish, Justin Bieber y Hailey Bieber, entre otras, llegaron a la alfombra roja luciendo un pin en blanco y negro que decía “ICE Out” (“Fuera ICE”), mostrando su apoyo a las comunidades afectadas por las agresivas redadas de inmigración en Minneapolis. Esta acción tomó fuerza tras la muerte de Renée Good y Alex Pretti, manifestantes que se oponían a dichas redadas. Otras celebridades, como Kehlani y Amy Allen, también se sumaron a esta iniciativa, dejando claro que la industria musical habla cuando se trata de justicia y derechos humanos.
Los pins forman parte de una campaña organizada por la ACLU y la Alianza Nacional de Trabajadores Domésticos, un movimiento que empezó en los Globos de Oro y que ha ganado fuerza en las últimas semanas, llevando un mensaje claro: la música puede ser voz de cambio.
Entre los momentos musicales de la noche, se vivieron presentaciones memorables de Kendrick Lamar, Bruno Mars, Lady Gaga, Sabrina Carpenter y el regreso de Justin Bieber, pero la frase de Bad Bunny y su llamado a la humanidad resonaron como uno de los momentos más recordados de la gala.
Y es que esta vez, los Grammy no solo premiaron la excelencia musical… también recordaron que el arte tiene el poder de alzar la voz por los que no pueden hacerlo.

