La tensión entre la política y Hollywood volvió a encenderse esta semana. Y esta vez, sin filtros.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cargó con dureza contra el actor Robert De Niro, a quien calificó de “enfermo y demente” y “mentalmente inestable”, luego de que el intérprete pidiera en un pódcast “deshacerse” del mandatario en las próximas elecciones intermedias.
La respuesta no tardó. Fiel a su estilo frontal —y muchas veces incendiario— Trump utilizó sus redes sociales para cuestionar incluso la inteligencia del actor, en un mensaje que rápidamente generó reacciones encontradas.
Todo comenzó cuando De Niro, recordado por clásicos como Taxi Driver y El Padrino II, participó en el pódcast The Best People, conducido por Nicolle Wallace. Allí habló con visible carga emocional sobre su rechazo al presidente.
“Trump es el enemigo de este país, no nos engañemos”, afirmó el actor. Y fue más allá: advirtió que el mandatario “va a arruinar el país” y llamó a los ciudadanos a movilizarse y prepararse para las elecciones intermedias.
La verdad es que no es la primera vez que De Niro expresa públicamente su oposición a Trump. Desde el primer mandato del presidente (2017-2021), el actor ha sido uno de sus críticos más persistentes en el mundo del espectáculo. Y cada intervención ha tenido eco… y respuesta.
En esta ocasión, Trump no solo respondió a De Niro. En el mismo mensaje también arremetió contra las congresistas demócratas Ilhan Omar y Rashida Tlaib, quienes lo confrontaron durante el discurso del Estado de la Unión.
Omar gritó “Has matado estadounidenses” en medio de una crítica sobre inmigración, mientras que Tlaib cuestionó la ausencia de los archivos vinculados a Jeffrey Epstein en el discurso presidencial. Ese ambiente tenso fue el telón de fondo de una noche cargada de acusaciones cruzadas.
“Deberían subirse a un barco con el obsesionado con Trump, Robert De Niro… otro enfermo y demente con, creo, un coeficiente intelectual extremadamente bajo”, escribió el mandatario. Además, añadió que al ver al actor “romper a llorar como un niño”, llegó a pensar que podría estar “incluso más enfermo”.
El cruce evidencia, una vez más, cómo el debate político en Estados Unidos no solo se libra en el Congreso o en los mítines, sino también en los estudios de grabación, las redes sociales y los micrófonos de los pódcast.
Y es que cuando una figura icónica de Hollywood entra de lleno en la arena política, el impacto es inmediato. Las palabras pesan. Las respuestas también.
Lo cierto es que, a medida que se acercan los próximos procesos electorales, el tono del discurso público parece intensificarse. Y en medio de esa polarización creciente, nombres como Trump y De Niro vuelven a ocupar titulares… no por cine, sino por confrontación directa.















