En medio del ruido cotidiano —ese que a veces no deja espacio ni para pensar— la voz de monseñor Jesús Castro Marte llegó con una invitación distinta. Más pausada. Más profunda.
Y es que, en plena Semana Santa, la Iglesia católica vuelve a poner el foco donde, según advierte, muchas veces dejamos de mirar: el sentido real de estos días.
Durante el tradicional desayuno organizado por El Caribe y CDN, el obispo de la Diócesis de La Altagracia habló sin rodeos, pero con esa calma que obliga a escuchar.
“Entre Judas y Pilatos siempre habrá un Simón de Cirene”, dijo. Y la frase, más que una reflexión, sonó a recordatorio.
Porque, la verdad es que, en la narrativa de la pasión de Cristo, solemos detenernos en los traidores o en los que se lavan las manos. Los señalamos. Los debatimos.
Pero —y ahí está el punto— pocas veces hablamos de quien ayudó en silencio.
El valor de los que ayudan sin ser vistos
Castro Marte puso el acento en ese personaje casi invisible: Simón de Cirene.
Ese hombre que no pidió protagonismo, que no buscó aplausos, pero que estuvo ahí… cuando más se necesitaba.
“Hay muchos empresarios en este país… que hacen el bien sin mirar a quién”, expresó el obispo, casi como quien comparte una certeza personal.
Y es que, según explicó, detrás de muchas acciones solidarias hay gente que no aparece en titulares, pero sostiene causas, comunidades y hasta esperanzas.
Además, insistió en que no todo se reduce al dinero o al poder.
“Hay quienes sacrifican incluso sus riquezas por la dominicanidad”, afirmó, rompiendo —al menos por un momento— esa narrativa tan repetida de desconfianza absoluta.
Judas y Pilatos… más cerca de lo que pensamos
Pero no todo fue consuelo. También hubo advertencia.
El obispo habló de los “Judas” de hoy.
Aquellos que —según sus palabras— venden la patria, los valores o incluso las leyes por intereses personales.
Y habló también de los “Pilatos”: los que prefieren no involucrarse, los que ven la injusticia de frente… y deciden mirar hacia otro lado.
Es una imagen incómoda, sí. Pero también familiar.
Porque, si uno lo piensa bien, esas figuras no están solo en los libros sagrados.
Están en la política, en las instituciones… y, a veces, en decisiones cotidianas que parecen pequeñas, pero no lo son.
Más que vacaciones: el verdadero sentido
En ese contexto, Castro Marte hizo un llamado claro: vivir la Semana Santa con otro enfoque.
Menos distracciones. Más recogimiento.
Explicó que este tiempo —que inicia con el Domingo de Ramos y culmina con el Domingo de Pascua— tiene su centro en el Triduo Pascual:
el Jueves Santo, con el lavatorio de los pies;
el Viernes Santo, marcado por el silencio y la contemplación de la cruz;
y el Sábado Santo, que abre paso a la esperanza de la resurrección.
No es solo tradición. Es una invitación.
A detenerse.
A revisar la propia vida.
A decidir —aunque sea una vez— de qué lado queremos estar.
Porque, al final, como dejó entrever el obispo, entre tantos Judas y tantos Pilatos…
siempre habrá espacio para ser Cirineo.











