Los New York Mets lograron finalmente una victoria necesaria, pero no salieron ilesos.
En una noche que combinó alivio y preocupación, Nueva York derrotó 3-2 a los Minnesota Twins en el Citi Field, poniendo fin a una racha de 12 derrotas consecutivas. Sin embargo, la posible lesión de Francisco Lindor dejó una sombra sobre el resultado.
El juego se decidió en la octava entrada. Con el marcador igualado 2-2 y corredores en base, Mark Vientos conectó un elevado corto al jardín derecho que cayó frente a Matt Wallner, permitiendo que Brett Baty anotara la carrera de la ventaja.
El bullpen respondió en el momento indicado. Luke Weaver se encargó de cerrar el encuentro con 1.1 entradas sin permitir carreras, asegurando el triunfo para los Mets.
Pero el momento que cambió el tono de la noche ocurrió antes.
En la cuarta entrada, Lindor mostró señales de molestia tras recorrer las bases luego de una jugada ofensiva. Aunque logró anotar, el campocorto regresó al dugout con evidente incomodidad y no volvió al terreno. El equipo informó posteriormente que se trató de una molestia en la pantorrilla izquierda.
Antes de salir, Lindor había tenido una actuación perfecta: se fue de 2-2, con una carrera impulsada y una anotada.
La noche también marcó el regreso de Juan Soto, activado desde la lista de lesionados. Su presencia representa un impulso importante para la ofensiva del equipo, aunque su retorno quedó parcialmente eclipsado por la situación de Lindor.
Los Mets consiguen así una victoria clave para detener su caída reciente. Sin embargo, el estado físico de uno de sus jugadores más influyentes será el principal foco de atención en los próximos días.
Nueva York gana… pero la incertidumbre permanece.










