El relevista dominicano superó una cirugía Tommy John, cinco años fuera del béisbol afiliado y agotadoras jornadas de trabajo antes de cumplir el sueño que se negó a abandonar
CLEVELAND.– Jefry Yan esperó casi 13 años por este momento. Trabajó en construcción, realizó mudanzas bajo el implacable calor de Arizona y soportó una lesión capaz de sepultar cualquier carrera. Sin embargo, nunca dejó de lanzar. El miércoles, a pocos días de cumplir 30 años, el zurdo dominicano finalmente pisó un montículo de Grandes Ligas con el uniforme de los Mets de Nueva York.
Su debut pareció sacado de una película.
Yan entró en la sexta entrada ante los Guardianes de Cleveland con las bases llenas y el partido en peligro. Lejos de intimidarse, respondió con dos ponches y una jugada forzada para escapar sin permitir anotaciones. Además, lanzó cinco rectas de al menos 100 millas por hora y alcanzó las 101.1, una demostración de que su presencia en las Mayores no obedece únicamente a una historia inspiradora: su brazo también pertenece a ese escenario. MLB destacó su electrizante debut.
La celebración fue tan explosiva como su recta. Después de ponchar a Ángel Martínez —amigo y antiguo compañero suyo con las Estrellas Orientales—, Yan saltó y descargó toda la emoción acumulada durante años. El público del Progressive Field respondió con abucheos. Él, sencillamente, continuó disfrutando el momento por el que había luchado durante media vida.
Un sueño que sobrevivió fuera del terreno
Los Angelinos firmaron a Yan en 2013 por un bono de apenas 7,500 dólares, cuando tenía 16 años. En aquella misma clase internacional, Eloy Jiménez recibió 2.8 millones de los Cubs y Rafael Devers acordó por 1.5 millones con Boston.
Las comparaciones económicas eran enormes, pero Yan tenía su propia carrera por construir.
Todo cambió en 2015, cuando una seria lesión en el codo lo obligó a someterse a la cirugía Tommy John. Permaneció alrededor de cinco años fuera del béisbol afiliado y tuvo que buscar trabajos físicamente exigentes para sostenerse.
Su rutina comenzaba a las 5:00 de la mañana. Cumplía jornadas en construcción o trasladando electrodomésticos y, desde las 2:00 de la tarde, regresaba al gimnasio y al terreno. El cuerpo pedía descanso; el sueño exigía otro esfuerzo.
La verdad es que rendirse habría sido comprensible. Yan eligió insistir.
Los Marlins le abrieron nuevamente las puertas en 2021. Después pasó por las organizaciones de Rockies y Mets, lanzó en Japón con los Leones de Seibu en 2024 y se convirtió en una sensación de la pelota dominicana con las Estrellas, tanto por sus ponches como por su inconfundible energía.
Tras 334 partidos y 389 entradas como profesional, recibió la llamada que llevaba años imaginando. De los 514 jugadores firmados internacionalmente en 2013, Yan se convirtió apenas en el número 26 que alcanzó las Grandes Ligas: cerca del cinco por ciento.
Leonard también derribó la puerta
La jornada dejó otra historia dominicana de perseverancia. Eddys Leonard consiguió su primer imparable en MLB con los Gigantes de San Francisco: un doble conectado a 106.7 millas por hora. Antes de recibir su oportunidad, el jugador de 25 años acumuló nueve temporadas y 3,173 apariciones al plato en las ligas menores. MLB reseñó el histórico batazo.
Dos caminos diferentes, una misma enseñanza: en el béisbol, algunos sueños tardan más de la cuenta, pero eso no significa que hayan muerto.











