SANTIAGO, República Dominicana.— Las Águilas Cibaeñas comenzaron a mover sus fichas con fuerza. En una decisión que confirma la intención de renovar profundamente su plantilla, el conjunto amarillo anunció oficialmente la salida de 15 jugadores de cara a la próxima temporada de la Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana.
No se trata de un ajuste menor. La gerencia de operaciones de béisbol abrió espacio de manera considerable en su nómina, especialmente dentro del cuerpo de lanzadores, con la mirada puesta en el próximo Draft de Novatos y en futuras contrataciones.
Los lanzadores dejados en libertad son Delvis Alegre, Wilker Reyes, Carlos Espinal, Robert Corniel, Edwin Núñez, Geison Urbáez, Benjamín Arias, Ramón Rosso y Yenfri Sosa.
La reestructuración también alcanzó a los jardineros Aneury Tavárez, Bladimir Restituyo y Derik Alcántara; los jugadores del cuadro Juan Benjamín y Joseph Rosa, además del receptor Sergio Tapia.
En total, nueve lanzadores y seis jugadores de posición se despiden de la organización. La cifra, por sí sola, refleja la magnitud de una limpieza que busca liberar puestos y preparar el terreno para la llegada de sangre nueva.
Las Águilas agradecieron el profesionalismo, la entrega y la dedicación mostrados por cada uno de estos peloteros durante el tiempo que defendieron la camiseta del equipo. Además, la organización les deseó éxito en las próximas etapas de sus respectivas carreras profesionales.
La verdad es que movimientos de esta naturaleza suelen ser incómodos, porque detrás de cada nombre hay años de trabajo, sacrificios y aspiraciones. Sin embargo, también forman parte de la realidad competitiva de una liga en la que los equipos necesitan renovarse constantemente para mantenerse en la pelea.
La decisión envía un mensaje bastante claro a la fanaticada aguilucha: la gerencia no pretende limitarse a realizar cambios cosméticos. Quiere modificar piezas importantes y construir una plantilla con mayor profundidad, juventud y capacidad de respuesta.
Ahora comienza la parte más importante del proceso. Abrir espacios es apenas el primer paso; ocuparlos con jugadores capaces de producir bajo presión será el verdadero examen.
Las Águilas ya pasaron la escoba. El próximo movimiento deberá demostrar si esta sacudida es el comienzo de un proyecto capaz de devolver al equipo a la lucha por la corona del béisbol invernal dominicano.

