Dirigentes políticos y representantes de la sociedad civil reclaman autocrítica, cumplimiento de las promesas y un pacto nacional para recuperar la confianza ciudadana
Santo Domingo.– La abstención electoral no comienza el día de las elecciones ni frente a una urna vacía. Empieza mucho antes, cuando un ciudadano deja de creer en las promesas, siente que su voto no cambiará nada y termina observando la política como un espectáculo ajeno a sus verdaderas necesidades.
Esa preocupante distancia volvió al centro del debate tras la presentación de un estudio de la Junta Central Electoral (JCE) sobre el abstencionismo en República Dominicana. Dirigentes políticos y representantes de la sociedad civil coincidieron en que el diagnóstico no debe terminar archivado: tiene que provocar decisiones capaces de reconstruir la confianza pública.
La dirigente del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), Yanet Camilo, consideró que los resultados ofrecen a la clase política una oportunidad para mirarse sin complacencias. A su juicio, los partidos deben realizar una autocrítica seria y examinar por qué tantos ciudadanos han decidido alejarse de los procesos electorales.
Camilo señaló la corrupción y el incumplimiento de las promesas de campaña entre los factores que erosionan la credibilidad. Y es que cada compromiso abandonado después de alcanzar el poder deja una grieta. Cuando esas decepciones se acumulan, el votante puede concluir que acudir a las urnas es apenas participar en un ritual sin consecuencias reales.
El presidente de Opción Democrática, José Horacio Rodríguez, advirtió que la abstención es un fenómeno complejo y multifactorial, por lo que no puede explicarse a partir de una sola causa. Consideró que el estudio de la JCE representa un aporte al fortalecimiento democrático y debería convertirse en la base de medidas concretas para revertir una tendencia que ha crecido durante las últimas décadas.
Rodríguez sostuvo que la responsabilidad no recae exclusivamente sobre las organizaciones políticas. También involucra a la sociedad civil y a la ciudadanía. No obstante, reconoció que son los partidos quienes cargan con el mayor compromiso, pues deben presentar propuestas vinculadas con los problemas cotidianos de la población y recuperar la coherencia entre lo prometido y lo ejecutado.
Desde Participación Ciudadana, Lady Blanco propuso abrir una reflexión nacional y alcanzar un consenso destinado a fortalecer la representación política y estimular un voto consciente.
Blanco destacó un hallazgo que obliga a revisar explicaciones tradicionales: variables como la edad, el género y la condición socioeconómica no aparecen en el estudio como las principales causas asociadas a la abstención. En cambio, el incumplimiento de las promesas, la desigualdad y la pobreza pueden alimentar la sensación de que el sistema no representa a todos por igual.
La verdad es que ninguna democracia se fortalece contando únicamente los votos depositados. También debe preguntarse por quienes permanecieron en sus hogares y, sobre todo, por qué decidieron hacerlo.
El estudio de la JCE coloca ese espejo frente a los partidos y las instituciones. Ahora corresponde discutir la calidad de la representación, transparentar la gestión pública y reconectar la política con necesidades tan concretas como el empleo, la seguridad, la educación y el costo de la vida.
La abstención no es silencio. Es un mensaje.
Y si la dirigencia continúa sin escucharlo, llegará un momento en que recuperar la confianza ciudadana será mucho más difícil que ganar unas elecciones.

