Mientras Wellington Arnaud presenta en la OEA los avances dominicanos en agua potable, San José de las Matas continúa esperando que el primer picazo de su acueducto se transforme en una obra visible
San José de las Matas.– La República Dominicana está preparada para impartir cátedra internacional sobre agua potable. San José de las Matas, mientras tanto, continúa esperando que esa brillante exposición llegue primero a sus tuberías.
Este jueves 10 de septiembre, el director ejecutivo del Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados, Wellington Arnaud, presentará ante la Organización de los Estados Americanos los “avances y experiencias” alcanzados por el país en agua potable y saneamiento costero.
La conferencia será en Washington. Bastante lejos, por supuesto, de los hogares matenses donde almacenar agua en tanques, cubetas y cisternas forma parte de una rutina heredada durante más de medio siglo.
La paradoja parece escrita para una comedia amarga: San José de las Matas está rodeado de ríos, pero lleva más de 50 años padeciendo sed. Agua existe. Lo que no ha existido es la capacidad institucional para conducirla de manera continua y segura hasta las viviendas.
El 29 de mayo de 2026, Arnaud encabezó el primer picazo para la ampliación y mejoramiento del sistema de agua potable de Sajoma. Aquel acto fue anunciado como el comienzo de una obra histórica y largamente esperada por el municipio.
Las palabras fueron esperanzadoras. Las fotografías quedaron muy bien. El primer picazo también.
Sin embargo, transcurridos más de tres meses, ciudadanos cuestionan que todavía no se perciba un inicio efectivo de los trabajos. Y es que un acto ceremonial puede marcar oficialmente el comienzo de una obra, pero difícilmente llena un vaso cuando las excavadoras, las tuberías y el personal técnico aún no aparecen sobre el terreno.
La participación de República Dominicana en la OEA tiene como lema “Agua limpia, comunidades fuertes, un hemisferio más resiliente”. Suena impecable. Pero en Sajoma una comunidad fuerte continúa siendo aquella que aprende a organizar cada galón disponible, mientras espera la llegada del servicio o busca alternativas para resolver por cuenta propia.
No se trata de desconocer los proyectos ejecutados por el Gobierno ni de negar cualquier avance institucional. Cada comunidad que recibe agua de manera digna representa una conquista verdadera. El problema surge cuando la promoción oficial corre a mayor velocidad que las obras anunciadas.
Antes de exhibir la experiencia dominicana como ejemplo hemisférico, Sajoma necesita contemplar esa eficiencia avanzando por sus calles y, finalmente, corriendo por sus tuberías.
La pregunta, por tanto, no requiere otra conferencia ni una nueva ceremonia:
¿Cuándo comenzarán realmente los trabajos del acueducto prometido?
Porque a un pueblo que lleva medio siglo esperando no se le calma la sed con discursos, picazos ni fotografías. Se le responde con agua.

