El dominicano conectó su primer jonón de temporada regular en el Rogers Centre en más de un año y terminó con cuatro imparables ante Baltimore
Vladimir Guerrero Jr. no necesitó correr para confirmar el batazo. Permaneció inmóvil en la caja, casi como una estatua, con el bate señalando hacia el jardín izquierdo mientras observaba la pelota abandonar el Rogers Centre. Había esperado demasiado tiempo para vivir nuevamente ese momento frente a su público.
En su visita número 289 al plato como local durante la temporada de 2026, y cuando Toronto disputaba su partido 150 del calendario, Guerrero conectó ante Trevor Rogers su primer cuadrangular de serie regular en casa desde el 17 de agosto de 2025.
El batazo llegó en la quinta entrada de la contundente victoria 8-1 de los Blue Jays sobre los Orioles de Baltimore. No superó la verja por una distancia exagerada, pero el dominicano supo desde el primer instante que la pelota tenía suficiente recorrido.
“Conozco mi estadio. Sé cuándo puedo quedarme parado en el plato”, expresó Guerrero después del encuentro.
La reacción dentro del Rogers Centre reflejó la magnitud del momento. Los aficionados se levantaron de sus asientos y desataron una ovación que parecía reservada para una jugada decisiva de postemporada. No era para menos: el seis veces seleccionado al Juego de Estrellas acababa de terminar una prolongada sequía de 85 partidos como local sin conectar un jonrón de temporada regular.
El mánager John Schneider también vivió la escena con emoción desde el dugout.
“Mirabas a tu alrededor y parecía un jonrón para ganar el partido”, relató. “Vi a Andrés Giménez saltar la barandilla. George Springer, Ernie Clement y yo chocábamos las manos. Vlad es nuestro hombre”.
Una noche que puede cambiar el rumbo
Guerrero no se conformó con romper la sequía. Terminó el partido de 5-4 y encabezó una ofensiva de Toronto que castigó con fuerza al pitcheo de Baltimore.
Su cuadrangular fue el segundo de tres vuelacercas consecutivos conectados por los Blue Jays. George Springer abrió la cadena, Guerrero la continuó y Kazuma Okamoto completó la descarga. Toronto no conseguía tres jonrones seguidos desde 2012.
La verdad es que el dominicano necesitaba una actuación semejante. No solo por las estadísticas, sino también por el peso emocional de una campaña en la que sus resultados han quedado muy lejos de las expectativas.
“Espero que esto sea una señal”, reconoció Guerrero. “He trabajado muy duro para esto. Seguiré dándolo todo por los aficionados y por el equipo, tratando de ayudar a ganar cada día”.
La campaña más difícil de su carrera
A sus 27 años, Guerrero registra nueve jonrones, 56 carreras impulsadas y un OPS de .700 en 135 encuentros. Son números discretos para un bateador de su categoría y representan la peor temporada de sus ocho años en las Grandes Ligas.
El bajón ocurre, además, en el primer año de la extensión por 14 temporadas y 500 millones de dólares que firmó en abril de 2025. Un contrato de esa magnitud convierte cada turno fallido en tema de conversación y cada sequía en motivo de preocupación.
Guerrero, sin embargo, asegura que no ha dejado de trabajar ni de buscar respuestas.
“Lo intento, créanme. Cada vez que salgo al campo trato de hacer mi trabajo y dar el 100 por ciento”, afirmó. “Mis compañeros están conmigo, creen en mí y, afortunadamente, los aficionados también creen”.
Un jonrón no borra una temporada complicada. Pero la imagen de Guerrero contemplando su batazo, mientras Toronto celebraba como si hubiese ganado algo mucho más grande, podría marcar el comienzo de su despertar.

