Por.
Expresión Libre
A pocas horas de iniciarse las Fiestas de Verano 2026, el grito que eleva la población es el de la escasez del preciado líquido y la pobreza del liderazgo local para enfrentar la situación y acompañar al pueblo en sus necesidades.
Así como las autoridades llaman al pueblo a un primer picazo para la construcción de un acueducto, cuyo movimiento no se ve por ningún lado, de esa misma manera deben sacar la cabeza y salir en auxilio de una población que las elige para que les resuelvan sus problemas.
La sociedad civil y las iglesias tampoco se pronuncian, a pesar de que tampoco tienen agua. Y, para empeorar la situación, ni siquiera el hospital tiene agua.
La situación es penosa; solo hay que ir a escuchar el clamor de los barrios.
Los camiones que venden agua hacen su agosto en agosto. Ellos no son culpables; culpables son quienes tienen la responsabilidad de ofrecer el servicio y no lo hacen. Culpables son quienes tienen el poder político para enfrentar la situación y no mueven una paja. Culpable también es la sociedad civil, cómplice muchas veces de sus propias penurias.
Como este es un pueblo que solo pronuncia la palabra «AMÉN», entonces concluimos diciendo que las autoridades locales tienen razón para no actuar.















