Los Dodgers de Los Ángeles volvieron a conquistar el Oeste de la Liga Nacional y ya pueden mirar hacia un desafío reservado para muy pocos: ganar una tercera Serie Mundial consecutiva.
El conjunto californiano aseguró su quinto título divisional seguido al derrotar 8-2 a los Rojos de Cincinnati, la tarde del jueves, en el Great American Ball Park. Kyle Tucker encabezó la ofensiva con cuatro imparables y tres carreras impulsadas, mientras Los Ángeles resolvía con autoridad un partido que comenzó utilizando únicamente relevistas.
La celebración fue intensa. Hubo champaña, abrazos y gritos en un clubhouse acostumbrado a estas escenas, aunque los jugadores dejaron claro que esta corona divisional representa apenas otra estación en un recorrido mucho más ambicioso.
Y es que los números retratan una época de dominio extraordinario: 14 clasificaciones consecutivas a la postemporada, cinco campeonatos divisionales al hilo y 13 títulos del Oeste durante ese periodo. Solamente los Gigantes de San Francisco, en aquella cerrada batalla de 2021, lograron interrumpir la hegemonía.
TUCKER ENCENDIÓ UNA OFENSIVA NECESITADA
La alineación de los Dodgers, señalada durante la temporada por su falta de consistencia, respondió desde el primer episodio. Tucker conectó un cuadrangular de dos carreras y terminó quedándose a un triple de completar el ciclo, una hazaña que ningún jugador de la franquicia consigue desde 2017.
Freddie Freeman, Max Muncy, el dominicano Josué De Paula y el venezolano Miguel Rojas también remolcaron carreras. El respaldo llegó temprano y permitió que el cuerpo de lanzadores trabajara sin la presión de proteger una ventaja mínima.
Justin Wrobleski abrió con tres entradas perfectas. Blake Treinen permitió un jonrón solitario en el cuarto episodio, pero Landon Knack respondió con cuatro capítulos sin anotaciones. Seth Halvorsen concedió la segunda carrera de Cincinnati en el noveno.
Fue una victoria sólida, aunque conseguida en condiciones poco habituales. Los Ángeles debió emplear un juego de bullpen porque su rotación, diseñada durante buena parte del año con seis abridores, se encuentra reducida a cuatro brazos completamente preparados dentro del roster activo.
UN CAMPEÓN QUE TODAVÍA NO ESTÁ COMPLETO
Los Dodgers aseguraron la división a pesar de competir sin varias piezas importantes. Shohei Ohtani, su bateador más productivo, permanece en la lista de lesionados por 15 días. El cubano Andy Pagés, seleccionado por primera vez al Juego de Estrellas, también está fuera de acción.
La esperanza es recuperar a ambos antes de comenzar la postemporada. Además, el equipo procura asegurar el descanso de la primera ronda, una ventaja que le permitiría avanzar directamente a la Serie Divisional y disfrutar de cinco días libres después del calendario regular.
Con nueve partidos pendientes, Los Ángeles mantiene cuatro juegos de ventaja sobre los Bravos de Atlanta en la lucha por el segundo mejor puesto de la Liga Nacional.
La verdad es que estos Dodgers tienen grietas. La ofensiva ha desaparecido por momentos, la rotación perdió profundidad y las lesiones han obligado a improvisar. Sin embargo, los equipos campeones de 2024 y 2025 tampoco recorrieron caminos perfectos. Supieron sobrevivir, corregir y responder cuando la temporada llegó a su punto más caliente.
Después de convertirse en 2025 en el primer club en 25 años que defendía exitosamente un campeonato, ahora intentarán alcanzar el primer tricampeonato de Grandes Ligas desde los Yankees de Nueva York de 1998, 1999 y 2000.
“Tenemos tanta hambre como en 2024 y 2025”, aseguró el dirigente Dave Roberts. “Esta es una temporada aparte. Nuestros muchachos lo entienden”.
Los Dodgers ya cumplieron su primer objetivo. Ahora comienza la parte que realmente definirá su legado.

