Los Dodgers están marcando el rumbo en la MLB y abriendo una nueva era financiera. Los diferimientos de los Dodgers ya no son solo un rumor o una sospecha; son una realidad que explica por qué Los Ángeles brilla tanto dentro como fuera del campo. La organización ha creado una ventaja financiera histórica sin romper ninguna regla de la MLB.
El equipo angelino no solo gasta más, sino que gasta de manera más inteligente. Han diferido más de 1,000 millones de dólares en contratos, lo que les permite competir hoy, pagar mañana y mantener una nómina de élite sin perder flexibilidad inmediata.
¿Cómo funciona este modelo que la MLB ha permitido? La clave de los diferimientos de los Dodgers radica en contratos a largo plazo, pagos aplazados y una planificación financiera astuta. Shohei Ohtani lidera la lista con 680 millones de dólares diferidos, seguido de estrellas como Mookie Betts, Freddie Freeman y Blake Snell.
Aunque el dinero se pagará en el futuro, la MLB exige que esos fondos estén garantizados desde ahora. No es un truco; es una inversión bien pensada. Mientras tanto, el equipo se beneficia de ingresos récord por televisión, patrocinios, mercancía y entradas.
Los Dodgers ya han superado la barrera de 1,000 millones de dólares en ingresos anuales, algo que solo unas pocas franquicias deportivas en el mundo han logrado.
Ventaja hoy, presión mañana. Este modelo también trae consigo consecuencias. Los Dodgers enfrentan altos impuestos de lujo y contribuyen con cerca de 150 millones de dólares al sistema de reparto de ingresos de la MLB. Además, su éxito reaviva el debate sobre un posible tope salarial, un tema que seguramente volverá a ser candente en las negociaciones colectivas después de 2026.
Aun así, la realidad es clara: Los Ángeles no ha roto el béisbol; lo entendió antes que nadie.











