El dominicano Néstor Omar García, conocido como “Angurria”, transformó un edificio de 29 pisos en El Bronx en una gigantesca obra de arte que rinde homenaje a las raíces dominicanas, la diversidad cultural y las familias inmigrantes.
NUEVA YORK. — El talento dominicano vuelve a dejar su huella en el escenario internacional. El artista visual Néstor Omar García, conocido como “Angurria”, es el creador de un impresionante mural de 29 pisos inaugurado el martes 27 de octubre en el sur de El Bronx, Nueva York, y presentado por sus organizadores como el más alto de Estados Unidos y uno de los más altos del mundo.
La monumental obra, titulada “Un MAR de Gente / From Every Shore”, ocupa una de las fachadas del complejo de viviendas públicas Morrisania Air Rights (MAR), perteneciente a la Autoridad de Vivienda de la Ciudad de Nueva York (NYCHA).
El proyecto fue impulsado por ArtBridge y el Fondo Comunitario de Vivienda Pública, con la participación de residentes, artistas y organizaciones comunitarias. En su realización también colaboró Fernando Ortiz, originario de El Bronx y fundador de FOGA.
De Los Alcarrizos a las alturas de Nueva York
Detrás de esta gigantesca creación artística existe una historia profundamente vinculada a las raíces dominicanas.
Angurria, quien creció en Los Alcarrizos, Santo Domingo, encontró inspiración en los recuerdos de su infancia, particularmente en el salón de belleza de su madre, donde observaba a las mujeres del barrio mientras se arreglaban el cabello con los tradicionales rolos.
Aquella escena cotidiana terminó convirtiéndose en uno de los símbolos más reconocibles de su propuesta artística.
En la parte superior del mural sobresale precisamente una mujer con rolos en el cabello acompañada de un niño, una imagen que conecta la identidad dominicana con las historias de las familias inmigrantes que han contribuido al desarrollo cultural de Nueva York.
Lo que alguna vez fue una escena común de un barrio dominicano hoy forma parte de una obra monumental que puede contemplarse desde las calles de El Bronx.
Un mural que representa a toda una comunidad
Más allá de sus impresionantes dimensiones, la creación busca representar la diversidad humana, las tradiciones y la historia de uno de los sectores neoyorquinos con mayor presencia de comunidades inmigrantes.
La composición incluye personas de distintas generaciones, escenas de la vida cotidiana y referencias culturales que reflejan el espíritu del sur de El Bronx.
Durante varios meses, los responsables del proyecto organizaron talleres y encuentros con los residentes del complejo habitacional, jóvenes y representantes comunitarios.
Sus experiencias, recuerdos y propuestas contribuyeron directamente al diseño final.
La intención fue que los propios habitantes se reconocieran en la obra, convirtiendo el mural en una expresión colectiva de identidad, convivencia y pertenencia.
Una obra que hace historia en Estados Unidos
El mural ocupa la fachada de una torre de 29 niveles, cerca de la calle East 158 y Park Avenue.
Diversos medios han publicado estimaciones de altura que van desde aproximadamente 79 metros hasta más de 91 metros, dependiendo de la medición utilizada.
Los organizadores lo presentan como el mural más alto de Estados Unidos, aunque no se ha confirmado públicamente una certificación independiente del récord.
La inauguración reunió a representantes de organizaciones comunitarias, residentes, artistas y funcionarios locales, quienes celebraron la culminación del proyecto.
Talento dominicano que trasciende fronteras
Con más de dos décadas de experiencia en diseño gráfico, ilustración y dirección de arte, Angurria ha desarrollado una trayectoria internacional caracterizada por incorporar elementos de la cultura popular dominicana en sus creaciones.
Su trabajo también ha llegado a ciudades como Washington, D. C., y Kingston, Jamaica. Además, impulsa en República Dominicana el Festival CAYE, una iniciativa que promueve el arte y otras manifestaciones culturales.
La inauguración de Un MAR de Gente constituye un nuevo reconocimiento a su carrera y demuestra cómo las expresiones culturales que nacen en los barrios dominicanos pueden alcanzar proyección internacional.
Desde Los Alcarrizos hasta lo más alto de El Bronx, Angurria ha convertido un recuerdo de su infancia en una obra que celebra las raíces, la historia y el aporte de las comunidades inmigrantes.

