El presidente Salvador Allende, con un casco, junto a guardaespaldas mientras las fuerzas de Pinochet continuaban su asedio armado contra el palacio presidencial.Credito...Reuters
A las 7:30 de la mañana, el presidente Salvador Allende entró en el Palacio de La Moneda acompañado por colaboradores y miembros de su equipo de seguridad. Todavía buscaba establecer la dimensión del levantamiento. Fuera del edificio, sin embargo, las Fuerzas Armadas avanzaban sobre puntos decisivos del país.
Una hora después, los comandantes golpistas difundieron su primer comunicado. Exigieron la entrega inmediata del poder y ordenaron suspender las transmisiones de los medios afines al Gobierno, bajo amenaza de ataques aéreos y terrestres. Para entonces, Valparaíso y Concepción estaban bajo control militar, mientras la frontera de Arica con Perú había sido cerrada.
Allende rechazó abandonar La Moneda. A las 10:15 habló por Radio Magallanes, una de las pocas emisoras que no habían sido silenciadas. En su último mensaje anunció que no renunciaría y defendió su lealtad al pueblo chileno.
Los disparos contra el palacio comenzaron poco después. A las 11:52, aviones Hawker Hunter bombardearon la sede del Gobierno. En 16 minutos, La Moneda fue alcanzada por 18 proyectiles mientras tanques y tropas cerraban el perímetro. El edificio ardía.
A las 2:20 de la tarde, Allende fue encontrado muerto en el Salón Independencia. Los ocupantes que permanecían en el palacio fueron detenidos. Varios de ellos terminaron trasladados a recintos militares y algunos serían ejecutados.
La represión se extendió durante las horas siguientes. Se impuso el toque de queda, comenzaron los arrestos y la Universidad Técnica del Estado fue atacada. Sus estudiantes y profesores fueron conducidos al Estadio Nacional, convertido desde el día siguiente en un centro de detención masiva.
A las 10:00 de la noche, las cámaras de Canal 13 mostraron las primeras imágenes de la Junta Militar encabezada por Augusto Pinochet, José Toribio Merino, Gustavo Leigh y César Mendoza.
Aquel martes terminó con la democracia chilena interrumpida y una dictadura que se prolongaría durante 17 años. De acuerdo con las comisiones de verdad, 40,175 personas fueron reconocidas como ejecutadas políticas, detenidas desaparecidas o víctimas de prisión política y tortura. Cincuenta y tres años después, la secuencia de aquellas horas conserva el peso de una herida que Chile aún recuerda.

