San Francisco.—
Hay noches que dicen más de lo que parece… y la del martes fue una de ellas.
Willy Adames, el janiquero que carga con orgullo el nombre de la Sierra, abrió el juego como quien enciende una luz en medio de la oscuridad. Primer turno. Primer swing. Jonrón. Así, sin rodeos. Y es que a veces el béisbol también sabe contar historias desde el primer capítulo.
El campocorto terminó la noche de 5-4, en una actuación que no solo brilló en la caja de bateo, sino que también marcó el ritmo de todo el equipo. Los Gigantes vencieron 9-3 a los Padres, pero más allá del marcador, lo que se sintió fue un despertar colectivo.
La verdad es que la apuesta del dirigente Tony Vitello —colocar a Adames como primer bate— empieza a tomar forma. Y de qué manera. “No hay mejor forma de empezar un partido que con un jonrón”, dijo el propio Adames, todavía con la emoción fresca tras el juego. Y no exagera.
Con ese batazo, el dominicano alcanzó los 181 cuadrangulares en su carrera. Una cifra que, más que un número, se siente como antesala. Porque ya se empieza a hablar —en voz baja, pero con ilusión— de los 200. Una marca redonda. De esas que pesan.
Además, este inicio apunta a lo que podría ser otra temporada sólida, quizá la sexta de 20 o más jonrones. Nada casual. Nada improvisado.
Pero no estuvo solo.
Jung Hoo Lee (de 5-3, tres impulsadas), Rafael Devers y Matt Chapman (ambos con dos hits) acompañaron la fiesta ofensiva. Cada titular conectó al menos un imparable. En total: 16 hits y nueve carreras, las mejores cifras de los Gigantes en lo que va de campaña.
Y es que el contraste es evidente. En los primeros cuatro juegos del año, apenas habían anotado cuatro carreras. Cuatro. Ahora, en una sola noche, duplicaron y algo más. Como si el equipo, de repente, hubiese encontrado el ritmo… o quizá la confianza.
“Nos estamos sintiendo más cómodos al bate”, explicó Adames. Y se nota. Porque cuando un equipo empieza a creer, la pelota también empieza a caer donde antes no caía.
Por los Padres, Manny Machado y Fernando Tatis Jr. hicieron lo suyo, pero esta vez no fue suficiente. La noche tenía dueño. Y desde el primer swing, ya se sabía.
Adames no solo conectó un jonrón.
Marcó el tono.
Encendió a su equipo.
Y comenzó, oficialmente, su cuenta regresiva hacia los 200.
Porque hay carreras que se construyen con números…
y otras, como esta, con momentos que se sienten.











