San José de las Matas.
Este 22 de abril no llega como una fecha cualquiera. Llega como un espejo incómodo. Como una pausa obligada. Como una pregunta que pesa.
Porque la verdad es que hablar del Día de la Tierra en San José de las Matas no es celebrar… es reflexionar. Y, sobre todo, es preocuparse.
La naturaleza —esa que antes susurraba entre pinos y montañas— hoy parece levantar la voz. Ríos que ya no corren con la misma fuerza, cañadas que desaparecen, arroyos que se secan sin hacer ruido. Y es que algo está cambiando… y no para bien.
En medio de este escenario, crecen las inquietudes. La posible construcción de una presa, la tala indiscriminada de árboles y la falta de conciencia ambiental van dejando huellas visibles. No son teorías. Son realidades que se sienten en la tierra, en el aire… en la vida diaria.
Además, el municipio enfrenta problemas que ya no se pueden ignorar: un vertedero a cielo abierto que contamina sin control, la ausencia de un sistema de tratamiento de aguas residuales y la presión constante sobre los recursos naturales. Todo esto, poco a poco, va debilitando el equilibrio de un ecosistema que durante años fue símbolo de riqueza natural.
Y es que no basta con sembrar árboles.
Hay que sembrar conciencia.
El Día Internacional de la Madre Tierra, establecido por la Organización de las Naciones Unidas en 2009, nació con la intención de promover una relación más armoniosa entre el ser humano y el planeta. Pero en lugares como La Sierra, esa armonía hoy parece lejana.
La situación local no está aislada. Forma parte de un problema global: el cambio climático, el aumento de las temperaturas, la contaminación por plásticos y la degradación de los ecosistemas. Sin embargo, aquí se vive de forma más cercana, más directa… más humana.
Porque cuando un río desaparece, no es solo agua lo que se pierde.
Se pierde historia. Se pierde vida. Se pierde futuro.
Y entonces surge la pregunta inevitable:
¿Estamos haciendo lo suficiente?
La respuesta no puede quedarse en discursos ni en publicaciones bonitas en redes sociales. Empieza en lo cotidiano. En decisiones simples: reducir el uso de plásticos, reciclar, proteger las fuentes de agua, exigir responsabilidad a quienes toman decisiones.
La Tierra no necesita promesas. Necesita acciones.
San José de las Matas, corazón verde de La Sierra, hoy no solo conmemora el Día de la Tierra… lo enfrenta. Y en ese enfrentamiento, queda claro que el mayor desafío no es ambiental.
Es humano.
Porque al final, cuidar la Tierra no es una opción.
Es una responsabilidad compartida.















