El caso del pelotero dominicano vuelve a colocar a Grandes Ligas bajo la lupa de su política de violencia y abuso sexual.
Wander Franco podría enfrentar medidas disciplinarias por parte de Major League Baseball incluso después de haber recibido un perdón judicial en República Dominicana, una posibilidad que comienza a generar debate dentro y fuera del béisbol.
La decisión llega luego de que un tribunal colegiado de Puerto Plata lo declarara culpable de abuso psicológico y sexual contra una adolescente, aunque posteriormente lo eximiera del cumplimiento de la pena mediante un perdón judicial. Mientras tanto, la madre de la menor, Martha Vanessa Chevalier, fue condenada a 10 años de prisión.
Pero la historia no termina ahí.
La verdad es que MLB lleva más de una década endureciendo su postura frente a casos de violencia doméstica, agresión sexual y abuso infantil. Desde 2015, la liga implementó una política conjunta que permite al comisionado aplicar sanciones deportivas aun cuando no exista condena penal formal.
Y los antecedentes son contundentes.
El caso más mediático fue el de Trevor Bauer, suspendido inicialmente por 324 partidos tras acusaciones de agresión sexual, aunque nunca fue condenado criminalmente. También aparecen nombres como Julio Urías, apartado indefinidamente luego de un nuevo incidente de violencia doméstica, además de sanciones aplicadas a Aroldis Chapman, José Reyes, Roberto Osuna y Marcell Ozuna.
En varios de esos casos, las consecuencias deportivas llegaron incluso más rápido que las judiciales.
Por eso, dentro del béisbol muchos entienden que el expediente de Wander Franco todavía está lejos de cerrarse. MLB mantiene abierta su investigación interna y conserva la autoridad de imponer una suspensión, independientemente del desenlace penal en territorio dominicano.
Y es que, más allá de los tribunales, Grandes Ligas parece decidida a proteger la imagen de una liga que en los últimos años ha intentado enviar un mensaje más severo frente a este tipo de casos.










