El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, obtuvo cerca de 1,200 millones de dólares durante el último año gracias a sus diferentes actividades empresariales, con un protagonismo especial del mercado de las criptomonedas, según revela su más reciente declaración financiera presentada ante la Oficina de Ética Gubernamental.
El extenso documento, de 927 páginas, detalla que más de 500 millones de dólares provinieron de World Liberty Financial, una empresa dedicada al desarrollo y comercialización de productos relacionados con activos digitales, entre ellos los llamados «tokens de gobernanza». La verdad es que este giro llama la atención, ya que Trump construyó buena parte de su imagen empresarial sobre el éxito en el sector inmobiliario, mientras que ahora el crecimiento más acelerado proviene del universo de las criptomonedas.
Además de ese negocio, el mandatario también recibió ingresos millonarios por la comercialización de productos con su marca. Entre ellos figuran Biblias, zapatillas deportivas y relojes, estos últimos con ventas que generaron alrededor de 4.7 millones de dólares.
La publicación de estas cifras ha reavivado el debate sobre posibles conflictos de interés. Diversos analistas señalan que varias de las empresas vinculadas al presidente se han visto favorecidas por políticas impulsadas durante su administración, especialmente después de que Trump flexibilizara la postura que mantenía el gobierno anterior frente a la industria de las criptomonedas.
Sin embargo, la Casa Blanca rechaza esas críticas. La administración asegura que Trump mantiene sus activos dentro de un fideicomiso administrado por sus hijos y sostiene que el presidente no participa en las decisiones comerciales de esas compañías. La portavoz Anna Kelly afirmó que tanto Trump como su familia «no han incurrido ni incurrirán en conflictos de interés» y aseguró que todas las decisiones del mandatario responden al interés del pueblo estadounidense.
Por su parte, la Organización Trump también ha defendido la legalidad de sus operaciones, indicando que sus negocios internacionales se desarrollan con empresas privadas y no con gobiernos extranjeros.
Mientras tanto, la revista Forbes estima que la fortuna neta del presidente asciende actualmente a unos 6,000 millones de dólares, una cifra muy superior a los 2,300 millones calculados en 2024. Un crecimiento que, sin duda, vuelve a colocar los negocios personales de Trump en el centro del debate político y ético en Estados Unidos.











