Otto López, Image courtesy of Isaiah J. Downing-Imagn Images
MIAMI.– Un solo imparable puede parecer poca cosa en una noche de cinco turnos, pero cuando se persigue una corona de bateo, cada batazo cuenta. Otto López lo sabe y, aunque no tuvo su jornada más productiva, continúa firmemente instalado entre los mejores bateadores de la Liga Nacional.
El torpedero dominicano conectó de 5-1 durante la derrota 7-3 de los Marlins de Miami ante los Medias Rojas de Boston. El resultado colectivo dejó un sabor amargo, pero López conservó un promedio de .306 y el tercer puesto en la cerrada lucha por el liderato ofensivo del Viejo Circuito.
Por delante aparecen Nick Gonzales, de los Piratas de Pittsburgh, y el venezolano Luis Arráez, de los Filis de Filadelfia. Este último encabezaba la clasificación con promedio de .321 tras la jornada del martes.
La distancia existe, aunque todavía no resulta definitiva. Y es que, con el calendario acercándose a septiembre, una racha de varios partidos conectando dos o tres imparables podría cambiar rápidamente el panorama. Del mismo modo, una semana fría puede hacer desaparecer una ventaja que parecía cómoda.
Arráez atraviesa otro momento de inspiración, con 11 partidos consecutivos conectando de hit cuando aparece como titular. Además, mantiene una ventaja de tres imparables sobre López en la batalla por el liderato de hits tanto de la Liga Nacional como de todas las Grandes Ligas.
El dominicano, sin embargo, ha demostrado durante la temporada que posee las herramientas para responder. Su capacidad para colocar la pelota en diferentes zonas del terreno, encontrar los espacios defensivos y convertir cada turno en una batalla le permitió ser seleccionado por primera vez al Juego de Estrellas y ganar en julio el premio al Jugador de la Semana de la Liga Nacional.
López intenta convertirse en apenas el tercer jugador en la historia de los Marlins que conquista el título de bateo de la Liga Nacional, después de Dee Strange-Gordon en 2015 y Luis Arráez en 2023.
No será sencillo. Arráez conoce perfectamente este tipo de presión y Gonzales tampoco cede terreno. Pero López continúa allí, al acecho, esperando el momento de lanzar su ofensiva final.
A estas alturas, cada turno pesa un poco más. Cada imparable recorta distancia y cada jornada puede modificar la clasificación. La corona todavía no tiene dueño, y Otto López se mantiene decidido a pelearla hasta el último batazo.

