SAN JOSÉ DE LAS MATAS.— Alex Bueno vuelve a mirar a su pueblo. Esta vez lo hace desde un busto levantado en el bulevar de Sajoma, en la avenida Manuel Tavares, donde quedó inmortalizado el rostro de una de las voces más entrañables de la música dominicana.
La develación se convirtió en un emotivo homenaje póstumo al Ruiseñor de la Sierra. Familiares, autoridades, representantes del sector cooperativo y admiradores se reunieron para recordar al artista, pero también al ser humano que nunca dejó de llevar a San José de las Matas en su historia.
El acto fue encabezado por el doctor Piero Espinal, presidente del Consejo de Administración de la Cooperativa San José, quien pronunció las palabras de bienvenida. La institución tuvo una participación destacada en la ceremonia, reafirmando su compromiso con la cultura, la identidad matense y la preservación del legado de las figuras que han dado brillo a esta comunidad.
También intervino Melvin Rodríguez, gerente general de la Cooperativa San José, mientras que Jacqueline Bueno habló en representación de la familia. Sus palabras envolvieron de cercanía una jornada marcada por los recuerdos, la gratitud y la emoción.
Alex Bueno, cuyo nombre completo era Alejandro Wigberto Bueno López, nació en San José de las Matas el 6 de septiembre de 1963 y falleció en Nueva York el 18 de junio de 2026, a los 62 años. Su talento le permitió recorrer con admirable naturalidad el merengue, la bachata, la salsa, el bolero y la balada, dejando canciones que terminaron convertidas en parte de la vida de varias generaciones.
La verdad es que este busto representa mucho más que una figura esculpida. En él están contenidos el talento, la perseverancia y las raíces de un hombre que llevó el nombre de su tierra más allá de las montañas.
Desde ahora, el Ruiseñor de la Sierra tendrá un lugar permanente en el corazón de Sajoma. Aunque su monumento más grande seguirá siendo su voz: esa que el tiempo no ha podido apagar.

