El calendario suele guardar fechas especiales, pero pocas reúnen tantas páginas memorables para el béisbol latinoamericano como el 21 de septiembre. En distintos años, el cubano Luis Tiant y los dominicanos Pedro Martínez y Vladimir Guerrero protagonizaron actuaciones que todavía forman parte de sus extraordinarias trayectorias.
Todo comenzó el 21 de septiembre de 1976. Tiant subió al montículo por los Medias Rojas de Boston y lanzó un partido completo frente a los Cerveceros de Milwaukee. Permitió solamente tres imparables y una carrera, mientras ponchaba a 12 bateadores en la victoria 7-1.
Ese triunfo colocó su récord en 20-11 y le permitió alcanzar las 20 victorias por cuarta y última vez en su carrera. Tiant terminaría aquella temporada con balance de 21-12.
La hazaña cumplió medio siglo en 2026, pero sigue retratando perfectamente al derecho cubano: resistente, competitivo y dueño de una manera de lanzar que desconcertaba a los bateadores.
Aunque nunca participó en la Serie del Caribe, su historia estuvo estrechamente vinculada con el béisbol invernal. Lanzó en Puerto Rico y Venezuela, donde incluso completó un juego sin hits ni carreras con los Tiburones de La Guaira frente a los Leones del Caracas, el 14 de noviembre de 1971.
Veintitrés años después de la victoria de Tiant, otro lanzador latino escribió su nombre en la fecha.
El 21 de septiembre de 1999, Pedro Martínez ponchó a Carlos Delgado, de los Azulejos de Toronto, y alcanzó los 300 ponches en aquella temporada. Fue la segunda ocasión de su carrera superando esa cifra, después de registrar 305 con Montreal en 1997.
Pedro terminó la campaña de 1999 con 313 ponches, récord de 23-4 y efectividad de 2.07. La verdad es que no fue simplemente una buena temporada: fue una demostración de dominio casi irrepetible en plena era de los grandes bateadores. Posteriormente recibió de manera unánime el Premio Cy Young de la Liga Americana.
Antes de establecerse entre los lanzadores más temidos de Grandes Ligas, el dominicano también dejó su huella en el béisbol caribeño. Participó representando al Escogido, Licey, Azucareros del Este y Águilas Cibaeñas, una ruta que conectó sus primeros años con la dimensión internacional que alcanzaría después.
Exactamente un año más tarde, Vladimir Guerrero convirtió el 21 de septiembre en una fecha de poder.
Jugando para los Expos de Montreal en 2000, Guerrero castigó un lanzamiento de A.J. Burnett, de los entonces Marlins de Florida, para conectar su cuadrangular número 43. Con ese batazo rompió la marca de 42 que él mismo había establecido la temporada anterior y fijó un nuevo récord de jonrones para Montreal.
El dominicano también tendría su momento en la Serie del Caribe. Como refuerzo de los Tigres del Licey en Caracas 2002, bateó .391, disparó cuatro cuadrangulares y remolcó ocho carreras en seis encuentros. Fue una actuación breve, pero demoledora.
Así, una sola fecha reúne tres generaciones y tres maneras de dominar el juego: la resistencia de Tiant, los ponches de Pedro y el poder extraordinario de Vladimir.
Tres leyendas, tres hazañas y un mismo día. Y es que cuando llega el 21 de septiembre, el béisbol latinoamericano tiene motivos suficientes para mirar hacia atrás con orgullo.

