El peruano David Silva Rojas ganó el de Novela Breve Almadía–Ventosa Arrufat. Foto: gentileza.
Un detector atribuye a inteligencia artificial el 99 % del texto de Donde el agua trabaja. La editorial suspendió su gira en España, mientras el escritor niega las acusaciones y promete presentar pruebas de su proceso creativo.
Una novela premiada con 20 mil euros, un detector de inteligencia artificial y una denuncia que sacude al mundo literario. Lo que comenzó como un importante reconocimiento para el escritor peruano David Silva Rojas se ha convertido en una controversia internacional sobre la autenticidad de las obras literarias.
Su novela Donde el agua trabaja, ganadora del I Premio Internacional de Novela Breve Almadía-Ventosa Arrufat, quedó bajo sospecha después de que una investigación del periódico español El País, publicada el 23 de octubre, revelara que el sistema Pangram clasificó el 99 % de su contenido como generado por inteligencia artificial.
El resultado provocó una reacción inmediata: la editorial mexicana Almadía suspendió la presentación del libro en Madrid y las actividades previstas en otras ciudades españolas, mientras anunció una revisión del caso.
Un premio de 20 mil euros que prohibía utilizar IA
La novela había conquistado al jurado entre 2,204 manuscritos procedentes de 22 países. El reconocimiento fue otorgado en julio de 2026 por un jurado integrado por las reconocidas escritoras Cristina Rivera Garza, Selva Almada y Mónica Ojeda.
Sin embargo, existe un detalle que ha intensificado la polémica: las bases del concurso prohibían expresamente utilizar inteligencia artificial, tanto de manera parcial como total, para escribir las obras participantes.
El análisis realizado por El País examinó aproximadamente 26,000 palabras del libro mediante Pangram, una herramienta diseñada para identificar patrones de escritura asociados a sistemas de inteligencia artificial.
Aunque el resultado despertó fuertes sospechas, los especialistas advierten que estos detectores no son infalibles y que sus conclusiones no constituyen, por sí solas, una prueba definitiva de autoría artificial.
El escritor rompe el silencio y rechaza las acusaciones
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El 27 de octubre, David Silva Rojas respondió públicamente a la controversia y negó haber utilizado inteligencia artificial para escribir o revisar su novela.
«Yo concebí, escribí y revisé esta novela», afirmó el autor en un comunicado difundido en sus redes sociales.
Silva Rojas explicó que la historia nació de una investigación sobre las condiciones laborales de trabajadores agrícolas en Ica, Perú, y aseguró conservar cuadernos de notas, versiones anteriores del manuscrito y documentos que respaldan su proceso creativo.
También manifestó su disposición a entregar esos materiales a la editorial para colaborar con las investigaciones.
La editorial investiga y el mundo literario espera respuestas
Almadía aseguró que durante la evaluación de la obra ni el jurado ni su equipo editorial identificaron señales que les hicieran sospechar del uso de inteligencia artificial.
La empresa anunció una revisión detallada y defendió la necesidad de contrastar los resultados tecnológicos con evidencias adicionales antes de emitir conclusiones que puedan afectar la reputación de un escritor.
Hasta el momento, no se ha comunicado una resolución definitiva que establezca que Silva Rojas incumplió las bases del premio.
El escándalo abre una pregunta que trasciende esta novela: ¿cómo podrán los concursos literarios garantizar la autenticidad de las obras cuando la inteligencia artificial es capaz de producir textos cada vez más difíciles de distinguir de la escritura humana?
Mientras continúan las verificaciones, el caso pone sobre la mesa uno de los mayores desafíos de la literatura contemporánea: proteger la creación intelectual sin convertir las sospechas tecnológicas en sentencias definitivas.
Fuentes informativas: El País, Agencia EFE, La Jornada y comunicados del escritor David Silva Rojas y la editorial Almadía.

