Puerto Plata se llenó de voces, banderas y motores rugiendo este jueves al mediodía. Cientos de personas se unieron en una marcha-caravana en defensa de la Cordillera Septentrional, protestando contra los planes de exploración minera que afectarían unas 8,931 hectáreas en las provincias de Puerto Plata y Santiago.
Los participantes arrancaron desde la comunidad Guzmancito, en el distrito municipal Maimón, y avanzaron hasta la ciudad de Puerto Plata. Durante el recorrido, los vehículos ondeaban la Bandera Nacional mientras los manifestantes lanzaban consignas enérgicas: “¡Nuestra cordillera no se toca!” y “¡Agua y vida, no minería!” se escuchaban entre el rugido de motores.
En la ciudad, sacerdotes y líderes sociales se unieron al reclamo. Entre ellos, los padres Rogelio Cruz, Juan Luis Bonilla y Jhonny Espinal Castillo, junto a ecologistas y ambientalistas, advirtieron que no permitirán que se explote la cordillera. Además, el padre Juan Luis Díaz Bonilla, de la Parroquia San Juan Bautista en Sosúa, leyó un manifiesto que pedía declarar la loma de la cordillera libre de actividades mineras.
El movimiento “Unidos Somos Más”, junto a organizaciones sociales y comunitarias, reafirmó su compromiso inquebrantable con la defensa del patrimonio natural y el respeto a la Constitución. “La participación de la gente de Puerto Plata y Santiago ha sido valiente, entusiasta y contundente. Esto demuestra que no se trata de un reclamo aislado, sino de la causa del pueblo”, enfatizó el movimiento.
La masiva movilización, dijeron, fortalece y anima a continuar la lucha día a día, hora a hora y segundo a segundo, hasta lograr que el Estado garantice que la Cordillera Septentrional sea declarada territorio libre de minería y extracción de sustratos. “Nuestras marchas no pararán y nuestras voces no callarán”, subrayaron.
Y la lucha sigue creciendo. El movimiento anunció que el próximo martes 25 de febrero, en el Día del Prócer y Guerrero Patrio Ramón Matías Mella, realizará una nueva marcha en Santiago, para seguir defendiendo la vida, el agua, el medio ambiente y las futuras generaciones. Porque, como dijeron los manifestantes hoy, la cordillera no es solo tierra, es historia, es vida, y nadie quiere perderla.














