Árboles caídos, tierra removida y una franja de protección violada a lo largo del río Amina, en el área conocida como Pies de Cristo. Las imágenes hablan por sí solas. El daño al medio ambiente es innegable y profundo.
La ley es clara y no deja lugar a dudas: no se puede construir a 30 metros de la orilla del río. Esta franja de protección es esencial para cuidar el agua, prevenir la erosión y salvaguardar la vida. Sin embargo, en este rincón del territorio, se actuó como si la norma no existiera.
La tala de numerosos árboles adultos ha dejado el cauce expuesto y ha debilitado el ecosistema ribereño. Cada árbol que se ha talado era una barrera natural contra las inundaciones y un soporte vital para la biodiversidad. Hoy, ese equilibrio se ha perdido.
La comunidad está pidiendo respuestas. Exige una investigación. Exige sanciones. Y exige reparación ambiental. El silencio de las autoridades no puede ser la respuesta ante un crimen ecológico que pone en peligro el futuro del río Amina y de San José de las Matas.

