El béisbol amateur de Santiago está de luto. Se nos fue Pedro “Pupo” Luna, un bateador que imponía respeto con solo pararse en la caja de bateo. La verdad es que hablar de Pupo es hablar de poder puro, de fuerza, de pasión y de una época donde el juego se sentía en el corazón, más que en los números.
Y es que su nombre todavía resuena en los estadios por una hazaña que parece sacada de un mito: en 1994, Pupo conectó tres jonrones en un solo juego… tres veces… y en tres estadios distintos. Navarrete, Sajoma, Tamboril… cada batazo un eco de historia, cada swing un recuerdo que perdura. Eso no es casualidad… eso es leyenda.
Debutó en 1986 con UTESA, siendo Novato del Año, líder de bateo y campeón desde temprano. Su carrera se extendió por 20 años, dejando un promedio de por vida de .353, y construyendo un legado que trascendió los números. Además de UTESA, Pupo defendió con orgullo los colores del béisbol amateur de Santiago: Navarrete, San José de las Matas (Sajoma), UCMM y la Liga Cornelio Peña, con las Estrellas Víctor García Sued, dejando huellas imborrables en cada terreno que pisó.
Pero más allá de sus batazos, Pedro Luna fue ejemplo de amor al deporte. Incluso en silla de ruedas, jamás dejó de asistir a los juegos del recuerdo. Porque cuando el béisbol se lleva en el alma, nunca se abandona por completo.
Hoy se va el hombre… pero queda el eco de sus cuadrangulares, la fuerza de su legado y la inspiración que dejó a cada joven que soñó con empuñar un bate.
Descansa en paz, Pupo. Porque los grandes… nunca se retiran del todo.
📌 Información tomada de: momentodeportivord.com

