26 de febrero de 2026 – Cooperstown, Nueva York.
A pocos días de que el mundo vuelva a vibrar con el Clásico Mundial de Béisbol, en Cooperstown ya se siente ese ambiente especial que solo este torneo sabe provocar. Y es que el Museo y Salón de la Fama Nacional del Béisbol abrió una nueva exhibición dedicada exclusivamente al evento internacional que, con el paso de los años, ha unido culturas, banderas y generaciones alrededor del diamante.
La muestra, ubicada en el segundo piso del museo dentro del espacio Whole New Ballgame, no es simplemente una colección de objetos. La verdad es que funciona casi como un viaje emocional por la historia reciente del béisbol internacional, recordando momentos que todavía viven en la memoria de los fanáticos.
Cada vitrina cuenta una historia. Cada pieza tiene un instante congelado en el tiempo.
Allí se encuentra, por ejemplo, la pelota del primer lanzamiento del juego inaugural del Clásico Mundial en 2006 entre Corea del Sur y Taipéi Chino, un símbolo del inicio de una nueva era para el béisbol global. También destaca el uniforme utilizado por el japonés Daisuke Matsuzaka cuando fue elegido Jugador Más Valioso en aquel primer campeonato.
Además, los visitantes podrán observar el bate con el que Ichiro Suzuki ayudó a Japón a conquistar su segundo título consecutivo en 2009, así como la gorra del legendario Bert Blyleven, parte del cuerpo técnico de Países Bajos durante su histórica participación ese mismo año.
Y para los dominicanos hay un momento especialmente emotivo: el uniforme utilizado por Fernando Rodney en la final de 2013, cuando República Dominicana cerró un torneo perfecto y levantó el campeonato invicto. Una pieza que, más que tela y números, representa orgullo caribeño puro.
La exhibición también incluye recuerdos más recientes, como la gorra usada por Marcus Stroman en la final de 2017 con Estados Unidos, el casco del debut histórico de Israel ese mismo año y el casco del japonés Munetaka Murakami, protagonista del jonrón decisivo en la final de 2023.
Como broche simbólico, los visitantes podrán ver un ejemplo del trofeo original del Clásico Mundial antes de su retiro previo a la edición de 2023, una especie de puente entre el pasado y el futuro del torneo.
Y es que, más allá de estadísticas o resultados, el Clásico Mundial ha demostrado algo claro: el béisbol habla muchos idiomas, pero se entiende con una sola emoción.
La entrada a la exhibición está incluida con el boleto regular del museo, una invitación abierta para que los fanáticos revivan momentos que hicieron latir más fuerte al deporte… justo cuando el mundo se prepara para escribir un nuevo capítulo del Clásico Mundial.











