La salida ordenada de nueve funcionarios de la Embajada de Cuba y sus familiares provoca una dura respuesta de La Habana, mientras el Gobierno dominicano mantiene bajo reserva las razones específicas de la decisión.
SANTO DOMINGO.– Las relaciones entre República Dominicana y Cuba atraviesan un momento de tensión después de que el Gobierno dominicano solicitara la salida del país de nueve funcionarios de la Embajada cubana y sus familiares, concediéndoles un plazo de siete días.
La decisión, adoptada bajo las disposiciones de la Convención de Viena y el derecho internacional, abrió rápidamente un choque diplomático. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba calificó la medida de “injustificada” y sostuvo que sus funcionarios han desempeñado sus labores respetando las leyes dominicanas y las normas que regulan las relaciones diplomáticas.
La Habana fue más lejos y atribuyó la decisión a supuestas presiones de Estados Unidos, calificándola como un “acto de sumisión”. Hasta el momento, sin embargo, el Gobierno dominicano no ha detallado públicamente las razones concretas que motivaron el retiro de los diplomáticos, por lo que las acusaciones sobre una eventual intervención de Washington corresponden a la posición cubana y de sectores críticos de la medida.
El episodio adquiere, además, una particular carga simbólica al producirse mientras organizaciones dominicanas conmemoran el centenario del natalicio de Fidel Castro.
Las reacciones políticas no tardaron.
Guillermo Moreno atribuyó la decisión a una presunta injerencia estadounidense, mientras Luis Carvajal consideró que representa una ruptura con la tradición de respeto entre ambos países. María Teresa Cabrera, presidenta del Frente Amplio, también cuestionó la medida y afirmó que respondería a exigencias de Washington.
En medio de la controversia, organizaciones sociales y políticas mantuvieron en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) las actividades previstas por el centenario de Castro, incluyendo paneles y encuentros culturales.
Allí, el embajador cubano Ángel Arzuaga Reyes defendió los históricos vínculos entre los dos pueblos.
“Con República Dominicana, este pueblo heroico siempre estaremos juntos y nunca le haremos daño”, expresó el diplomático, evocando los ideales de José Martí y Fidel Castro.
Más allá de las acusaciones cruzadas, permanece una interrogante central: ¿qué llevó exactamente al Gobierno dominicano a ordenar la salida de los nueve funcionarios?
Mientras Santo Domingo no haga públicas esas razones, el episodio continuará rodeado de incertidumbre y versiones contrapuestas, en un momento especialmente delicado para una relación bilateral marcada durante décadas por vínculos históricos, culturales y diplomáticos.

